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Etiqueta: crianza


Los hay cariñosos, los hay juguetones, los hay serios, los hay distantes… Existen muchas formas de ser mamá o papá, pero cada tipo de padre impacta de una manera particular al hijo que están criando.


No es raro encontrar adultos que, a pesar de los años, siguen cargando con profundos resentimientos de la manera de ser de sus padres o la forma en la que fueron criados, y dicen que no los pueden perdonar. ¿Qué actitud tener en esos casos?


Un ambiente familiar armonioso depende en gran medida de la buena o mala relación entre los hermanos. Es importante enseñar a los hijos a entenderse, aceptarse y a quererse entre ellos. ¡No siempre una tarea fácil!


La crianza de los hijos empieza desde que nacen, ya que desde el primer momento, tu bebé puede percibir señales de tu estado emocional, que influenciarán en su manera de reaccionar. Éste puede ser un círculo virtuoso o uno vicioso. Depende de ti.


Se supone que cuando tienes un hijo, ya no se trata sólo de ti. El objetivo de la crianza es prepararlos para que puedan ser capaces, por sí mismos, de construirse una vida provechosa y feliz. A veces, los papás lo olvidamos y somos narcisistas.


Por años los bañamos, les ordenamos su habitación, les preparamos todos sus alimentos, y hasta tratamos de solucionarles todos sus problemas. Sin embargo, nuestros hijos llegan a una edad en la que es importante que, gradualmente, se vayan haciendo cargo de sí mismos. Este proceso debe de iniciarse mucho antes de lo que la mayoría de los papás piensan.


Ser madre soltera es complicado. En donde una pareja se apoya y acompaña durante los retos que la vida presenta, ella se encuentra sola. La formación de los hijos recae únicamente en su perspectiva y explicarle a los pequeños la realidad de su vida, es una situación delicada. Es aquí en donde deben usarse todas las herramientas necesarias para que su tarea no sea tan ardua y se logre el objetivo principal: una vida tranquila y feliz, con hijos preparados para construirse un buen futuro.


El que los hombres sean “demasiado” apegados a sus mamás, es una de las críticas más serias que hacen las mujeres de sus parejas. Pero al mismo tiempo, somos las que principalmente nos encargamos de enseñar a los hijos a ser independientes y autónomos, así que parece que estamos construyendo nuestra propia pesadilla… ¿qué estamos haciendo mal?


La violencia verbal o física (como los jalones de pelo) a un niño demuestra nuestra absoluta incapacidad de mantener el control y de ser una auténtica figura de autoridad en la vida de un hijo. Y, peor aún, no se obtienen resultados eficaces al maltratar al pequeño. Al contrario, los efectos a largo plazo son negativos y suelen provocar incluso más problemas a los padres, en comparación con otros que usaron mejores estrategias formativas.


Desde luego, es importante reforzar positivamente los logros y buenos comportamientos. Claro que es necesario alagar a quien está tomando buenas decisiones, especialmente si somos responsables de su formación. Sin embargo, las líneas no son siempre claras y podemos estar creando pequeños (o grandes) monstruos que exijan una recompensa si queremos que se conduzcan adecuadamente. Lo que al principio puede ayudarnos a obtener los resultados deseados, muy rápidamente actuará en nuestra contra.



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