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El proceso para dejar ir a tu hijo adulto, y que salga del hogar familiar para ser totalmente independiente, empezó el día que llegó recién nacido a tu casa y, con toda la tristeza que conlleva, también debería de haber una sensación de “¡Misión Cumplida!”.


Al menos en Latinoamérica, las mujeres nos hacemos cargo de ¾ del cuidado de los hijos y los quehaceres del hogar. ¿Qué impacto tiene en la relación de pareja y qué tienen que hacer los dos para mejorar esta situación?


El hijo es mayor de edad y vive en casa… ¿es hora de dejar de quitar privilegios cuando rompa una regla y de “liberar” los límites impuestos anteriormente? ¿Es hora de que haga lo que quiera? En ocasiones, para los padres es complicado definir los derechos y deberes del hijo adulto en casa.


Quién hace qué en la casa, especialmente cuando los dos trabajan, suele ser motivo de discusión. Aunque las cosas están cambiando, todavía en Latinoamérica hay hombres que piensan que la casa es un territorio exclusivo de mujeres. Esto los deja con una enorme desventaja para construir una relación de pareja feliz.


Este tipo de abuso es un tema del que se habla poco, pero es una realidad en gran número de hogares: Mujeres que ignoran las necesidades de su esposo, poniéndolas en el último lugar de los pendientes de su vida. Los hijos, el trabajo, los quehaceres, la familia y hasta las amigas se convierte en el foco de atención femenina. Este tipo de mujer considera que, mientras ella vea los asuntos de la casa que le corresponden, es muestra suficiente de amor para su pareja. Se les olvida tratarlo como amigo, amante y verdadero compañero de vida.


Especialmente cuando ambos trabajan, el “equipo” que conforma el matrimonio debe colaborar para que todas las áreas de la familia funcionen adecuadamente.  Si los dos se están ocupando de proveer el soporte económico, entonces los dos deben ocuparse del hogar y los hijos de una manera en que se mantenga la casa funcionando y la relación cercana.


En muchas ocasiones, no nos damos cuenta de las capacidades que una persona tiene para modificar las cosas. La mujer es el centro del hogar. Si ella está de buenas y dispuesta a no perder el control, no habrá mal humor o circunstancia que desmejore el ambiente familiar. Si ella abandona y se deja vencer por una situación negativa, cada uno de los miembros de la familia sufrirá las consecuencias. El estar conciente del poder femenino dentro de la relación de pareja, ayuda en el proceso de cambiar la manera en la que enfrentamos y solucionamos los problemas.


Los problemas económicos desgastan mucho la relación matrimonial y provocan serios conflictos familiares. A pesar de que este desequilibrio en el presupuesto del hogar muchas veces es causado por factores externos a la pareja, como la situación económica de un país, existen diferentes opciones que se pueden hacer para organizarse y mejorar la situación financiera de la familia, y otras muchas para ayudar a establecer un estado emocional más positivo, ya que el distanciamiento y estrés que provoca este problema, hace aún peor el sobrellevarlo con el fin de que el matrimonio se mantenga firme y estable, por el bien de los cónyuges y de los hijos.


“Yo ya cuidé a los hijos todo el día, ahora te toca a ti”. “Yo siempre soy el que la busco en las relaciones sexuales, ella debería de iniciarlas de vez en cuando…” Estas y muchas otras frases similares se comentan con frecuencia en una pareja, pero ¿es realmente adecuado esperar que un matrimonio divida en partes iguales las responsabilidades del hogar y de la relación?


Desafortunadamente, hoy en día no se valora el trabajo de una mamá de tiempo completo, que sólo se dedica al hogar. La mujer que a esto se dedica, es blanco de bromas o ironías, sin que se considere la trascendencia de una actividad que tiene como objetivo final, nada más ni nada menos, que la formación de individuos, para hacerlos personas de bien. Es necesario recordar todo el bien que una buena mamá trae consigo, para la felicidad del matrimonio y la integración de una familia unida.