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Etiqueta: vida feliz


¡Salud, dinero y amor! Es un brindis frecuente cuando se nos desea felicidad. Pero no hay dinero que alcance; al envejecer, la salud se deteriora; y si no hacemos todo con amor, vivimos amargados aún con salud y dinero. Entonces, ¿estamos destinados a NO ser felices? ¡NO! Estamos obligados a basar la felicidad en otras cosas.


Hemos comprobado en diferentes «historias de la vida real» que el dinero no es sinónimo de felicidad. Eso lo sabemos como un hecho. Pero, por otro lado, ¡claro que es gran tranquilizador! Saber que habrá suficiente para comer, vestirse, médicos, divertirse, etc., ayuda a enfocar la vida desde un ángulo más positivo y optimista. Entonces, si no tenemos dinero, ¿podremos realmente ser felices?


Se requiere toda una vida de aprendizaje y esfuerzo para que, al final de nuestros días, nos hayamos constituido como personas íntegras, capaces de construirnos una vida feliz. Especialmente es con los momentos de sufrimiento en que nuestra evolución puede darse de manera más completa, pues es cuando nos conocemos mejor y estamos motivados a crecer. Así que no hay experiencia que se desperdicie. TODO nos ayuda a labrarnos un mejor futuro.


¿Cómo es posible que veamos a personas felices a nuestro alrededor? No parecen millonarias, ni particularmente hermosas, ni siquiera famosas. ¿Entonces? ¿Será que la felicidad se le otorga sólo a algunos afortunados, independientemente de su condición económica, física o social? Tal vez existe algún secreto que ignoramos… Tal vez, sencillamente, no hemos estado dispuestos a trabajar para alcanzarla.


La familia es verdaderamente la fuente de la felicidad. Es el lugar donde encontramos el cariño, el apoyo, la compañía y el propósito que le da sentido a nuestra vida. Por esta razón, cuando las circunstancias así lo ameritan, es necesario ser capaces de tomar determinaciones que la fortalezcan y nos hagan felices.


La vida tiene maneras muy curiosas de ayudarnos a descubrir nuestro destino. Cuando menos lo esperamos, y a veces de la manera más sorprendente, nos encontramos con lo que será el camino que elegiremos como nuestro. Es importante mantener la mente abierta y alerta el optimismo, para recibir con entusiasmo los giros que nuestra existencia nos tiene preparados para encontrar, en cada uno de nuestros días, trascendencia y felicidad.  


Es increíble las mentiras que llegamos a creer. Cuando no queremos enfrentar la realidad, somos capaces de crear toda una nueva vida, sin fundamento y tan frágil, que ante el primer problema, cae rompiéndose en mil pedazos, provocando depresiones y desesperanza. No debemos construir mentiras para remplazar lo que no tenemos. El objetivo sería llenar nuestra vida personal y de pareja de cosas positivas y trascendentes, de tal manera que la verdad sea lo suficientemente feliz como para no necesitar vivir engañándonos a nosotros mismos.  


Cuando elegimos la que será nuestra ocupación profesional, debemos de considerar lo que planeamos en lo que respecta a nuestra vida personal. No hay manera de evitar que estos dos aspectos de nuestras vidas se intercalen y afecten mutuamente. Y para lograr una existencia armónica y feliz, es necesario definir nuestras prioridades y tomar las decisiones adecuadas para, además de lograr nuestras metas profesionales, alcanzar los más importantes y satisfactorios objetivos personales.


Todos buscamos un solo objetivo en la vida: ser feliz. Y en la búsqueda de esta noble meta, a veces excusamos las conductas más egoístas, y más contraproducentes para lograr el mismo propósito que buscamos alcanzar. Los problemas de pareja, las dificultades con los hijos, los obstáculos en el trabajo, son excelentes oportunidades para estar un paso más cerca de la anhelada felicidad.


El saber que lo que sucedió en la infancia no determina nuestro futuro, de hecho nos libera y nos otorga poder para poder construir un matrimonio unido y feliz, una relación familiar estable y una vida más trascendente y plena.



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