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En el Día Internacional de la Mujer, desayuno y conferencia para las mujeres de la empresa.

Conferencias sobre Conciliación Trabajo/Vida.

Invitada en radio y televisión.

Conferencista internacional.

Empoderando a la mujer en un festejo del Día de la Madre.

Conferencias para Universidad, Empresas, Colegios, Fundaciones y otras organizaciones.

Episodios – Podcasts

¿Gritar? ¿Fumar? ¿Comer? ¿Cuál es el aspecto de tu vida que te cuesta más trabajo mejorar? ¿Qué no puedes dejar de…? Espero que lo que escuches en este episodio te ayude a controlar mejor lo que ahora sientes incontrolable.


Los hijos nos conocen bien y saben cómo hacernos enojar o cómo lograr lo que quieren. Muchos de ellos son expertos manipuladores. Pero, ¿cómo saber si una queja es legítima o es un intento de tu hijo por manejarte? En este episodio, algunos comentarios para evitar que tu hijo se convierta en un experto manipulador.


Para nosotros suele ser más claro el por qué nos comportamos de una manera, que para el resto de las personas. Con tu pareja, por supuesto, es particularmente importante darte a entender, explicándote claramente. ¿Por qué? ¡Escucha este episodio!


Numerosas investigaciones han encontrado que es común que a finales de año las personas se sientan tristes y hasta sufran depresiones. ¿Por qué, si son fechas de celebración y alegría? ¿Qué hacer si tú eres uno de los desanimados?


Existen muchas motivaciones por las que les damos regalos a nuestros hijos, pero siempre es importante tener presentes ciertas consideraciones para no perder de vista nuestro objetivo principal como padres: su formación integral.


Según recientes estudios, que tu pareja sea feliz te hace más sano. ¿Qué tiene que ver la felicidad de tu pareja con tu salud? ¡Escucha este episodio!


El aburrimiento puede parecer una sensación a la que no le damos mucha importancia, pero estar aburrido puede indicar algo mucho más profundo que requiere ser considerado. ¡No te pierdas este episodio!


Es normal y hasta necesario tener desacuerdos con tu pareja, ya que es una de las maneras en que la relación se mantiene renovada. Sin embargo, si estas diferencias generan una discusión, ¿cuánto tiempo te dura el enojo?


El esfuerzo cansa. El trabajo agota. El mejorar fatiga. Es más cómodo que las cosas sigan como hasta ahora. Incluso cuando todo está tranquilo, esta actitud de quedarte en tu “zona de confort” tiene un riesgo. ¿Cuál? ¡Escucha este episodio!


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Con las estadísticas en contra, un segundo matrimonio debe trabajar con más ahínco para permanecer juntos. Idealmente, cuentan con el aprendizaje que les dejó la experiencia anterior, pero también se le presentan obstáculos que no existieron en su primera vez: hijos, excónyuge, una distribución distinta del patrimonio familiar. Todos estos factores tendrán un impacto en su relación. Como en el primero, dependerá de la pareja el salir victoriosa.


En estos momentos, la sombra del desempleo crece en muchos países. El impacto en las relaciones familiares es prácticamente inmediato y es por eso que es importante recordar que lo único que tenemos para subsistir durante la tormenta, es el cariño y compañía de nuestra pareja. Es en estos momentos en que cualquier matrimonio se pone a prueba, por lo que en este programa se sugieren ideas para mantenerse cerca hasta que lo peor haya pasado.


Definitivamente existen situaciones en que algo sucede «con dedicatoria». Mal o bien intencionadas, algunas personas se entretienen con hacer cosas que tengan un impacto personal en nuestra vida. Sin embargo, en muchas ocasiones, no es que alguien esté reaccionando de alguna manera o comportándose de determinada forma por su específica relación con nosotros, sino que es su forma particular de reaccionar en general; con TODOS se comporta igual. Nuestra respuesta en estos casos, debería ser muy distinta.


¿Hace cuánto no te detienes a disfrutar de un momento de calma? Nuestras actividades diarias nos distraen con frecuencia del mundo que nos rodea, y por largas temporadas vivimos mecánicamente, haciendo lo que se debemos hacer y no nos damos un respiro. ¡Detente! El programa de hoy es una invitación a parar por un momento, y agradecer el hecho de que estamos vivos.


Desde hace muchos años ya, se han estudiado a personas que han sobrevivido después de accidentes que los han dejado en un estado extremadamente grave, así como otras que han sufrido enfermedades casi mortales. Los resultados han demostrado que ciertas características han sido claves para su supervivencia, para que estos individuos salgan victoriosos a la máxima prueba física a la que se vieron enfrentados. Una de las más importantes y de la que hablaremos el día de hoy es la resistencia al dolor.


Es imposible que algún día superemos a toda la humanidad en inteligencia, riqueza, hermosura, sabiduría, etc. Siempre habrá alguien mejor que nosotros en cualquier aspecto de la personalidad o de la vida. La envidia es uno de los sentimientos más inútiles que existen, pero tan presente hoy en día, como lo ha sido desde el principio de la humanidad. Suele provocar lástima en uno mismo («¿Por qué no me pasa eso a mí?») y resentimientos que nos alejan de quien deberíamos de mantener como modelo de conducta. Es una forma muy patética de ser.


Los amigos siempre buscan el bien mutuo. Este es el parámetro para evaluar una verdadera amistad cuando, por cualquier motivo, dudamos de las intenciones del otro, ya que, en ocasiones, una relación puede disfrazarse y dar la impresión de ser alguien cercano, cuando en realidad no tiene interés en nuestro bienestar, sino en la utilidad que pueden obtener a nuestra costa. Cuidado con las amistades peligrosas: no todo el que te dice «¡Amigo mío!» lo es en verdad.


Cuando sentimos que un problema nos sobrepasa, o sencillamente queremos hacer algo creyendo que podemos controlar o ignorar las consecuencias negativas, solemos evadir la realidad. Es decir, evitamos pensar en lo que nuestro razonamiento nos muestra como prueba objetiva de los problemas que están sucediendo. El problema con esta evación es que tarde o temprano no podemos seguir ignorando lo evidente y nos damos de frente con la verdad. A veces es demasiado tarde para arreglar las cosas, por lo que debemos de ser cuidadosos de no evadir aspectos importantes de nuestra relación.


No vivimos solos. De hecho, la mayor parte de la naturaleza existía muchos años antes de que nosotros apareciéramos en escena. Y precisamente para que podamos permanecer en este planeta, es necesario que seamos especialmente cuidadosos en nuestro trato al medio ambiente. No depende solamente de grandes instituciones o de acciones específicas del gobierno de cada país. Depende también –y de manera importante– de nosotros mismos.


Se requiere toda una vida de aprendizaje y esfuerzo para que, al final de nuestros días, nos hayamos constituido como personas íntegras, capaces de construirnos una vida feliz. Especialmente es con los momentos de sufrimiento en que nuestra evolución puede darse de manera más completa, pues es cuando nos conocemos mejor y estamos motivados a crecer. Así que no hay experiencia que se desperdicie. TODO nos ayuda a labrarnos un mejor futuro.


El sólo hecho de existir le da a la persona derecho a ser tratada con dignidad y respeto. Lo mínimo que se espera de nuestro comportamiento, es la educación y el buen trato, incluso con personas con las que no estamos de acuerdo. Estamos obligados, como seres humanos, a defender al que sufre una injusticia, al desvalido, al débil que requiere de nuestro apoyo para salir adelante, los derechos humanos en general. ¿Estamos listos para hacerlo?


Los problemas de dinero son la causa de muchas discusiones familiares. Pelear o echar la culpa de lo que hizo o dejó de hacer nuestra pareja, o nosotros mismos, para evitar la crisis económica en la que te encuentras ahora, sólo aumenta el estrés y el alejamiento en la relación. La solución es ocuparse, más que preocuparse. En este programa, se proponen algunas ideas para ayudar a manejar de la mejor manera, este difícil momento.


Desafortunadamente, el honor es una virtud que no se practica con la frecuencia debida. Dar nuestra palabra, hacer una promesa, comportarse éticamente, deberían ser compromisos más fuertes y seguros que cualquier proceso legal. La dignidad que nos distingue como personas debe vivirse cotidianamente en los detalles más pequeños y en las grandes empresas. Si queremos paz interior, orgullo por nosotros mismos y respeto de parte de los demás, nuestra buena reputación deberá ser la que exprese quiénes somos en realidad.


En noviembre 2008 FrecuenciaCero cumplió 3 años de estar en línea, y había que buscar alguna forma de celebrarlo con todos ustedes que nos escuchan, por ello pensamos en este episodio especial; pero no sólo será un regalo por esos 3 años, sino también una forma de darle la bienvenida al naciente 2009. Reciban de parte de todo el equipo de F0 un abrazo, y los mejores deseos, acompañados de algunos errores y breves audios que nunca han escuchado: nuestros bloopers. ¡Muchas gracias; felicidades, y sigan escuchando nuestros podcasts!


Los accidentes automovilísticos son la primera causa de muerte entre adolescentes. Suelen, desde luego, tener una relación con la ingesta de bebidas alcohólicas. Es una de las maneras más absurdas de morir o de tener lesiones permanentes. Pero lo más asombroso es que son absolutamente prevenibles. Hablemos de algunos parámetros para educar a los jóvenes sobre el manejo del automóvil.


Hay circunstancias en la vida que nos obligan a elegir entre opciones que no son buenas, pero en ese momento debemos de escoger una con el fin de que la consecuencia sea el mal menor. Ni hablar. Debemos de trabajar para hacer lo mejor con la situación que estamos enfrentando. Siempre exigirá un esfuerzo de nuestra parte para salir bien librados, pero no tiene caso vivir lamentando lo que ya no es.


Para tener tranquilidad personal, así como orden en nuestras vidas, es necesario ejercer un adecuado nivel de control. De hecho el autocontrol es una de las características que distinguen a una persona madura de quien no lo es. Sin embargo, muchas patologías muestran una inclinación excesiva a querer controlarlo todo, tarea imposible, que deja al afectado y a quienes lo rodean, llenos de resentimiento y frustración. ¿Cómo saber si lo que hacemos es una conducta sana, o está llegando a la obsesión?


Crecer y convertirse en adulto es un proceso difícil de asimilar. Tristemente, creemos que el perder la inocencia, ingenuidad y espontaneidad propias de la infancia, es lo que significa ser maduro. Y nada está más lejos de la realidad. Endurecer las formas y volverse desconfiado no es madurar. La vida adulta se define por el conocimiento y control que tenemos de nosotros mismos, así como de nuestra capacidad para tomar decisiones inteligentes.


Ya lo sabemos. La vida NO es justa. Y basados en esta premisa debemos de tomar decisiones importantes en nuestra vida, que nos permita elegir LO MEJOR para todos los involucrados, y no necesariamente lo que sería justo, equitativo o le correspondería a cada quien. Es importante mantener en mente que el objetivo es lograr que la situación se resuelva adecuadamente, de acuerdo a las posibilidades que tengan las circunstancias.


Mucho se ha dicho sobre el sexo seguro. Y lo que sí es evidente es que, los cuidados que tomemos en lo referente a nuestra vida sexual, es un asunto absolutamente personal. Sin embargo, como con todas las decisiones importantes, deben hacerse consideraciones INFORMADAS y con absoluta conciencia de las consecuencias de lo que hagamos. La sexualidad involucra mucho más que sólo nuestro cuerpo, por lo que debemos protegernos y cuidar también a la persona con la que compartimos esta esencial parte de nuestra relación de pareja.


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Por supuesto que hay demandas y peticiones razonables, y otras que no lo son. Y la forma de hacerlo es indispensable para el éxito de la solicitud. Desde la perspectiva masculina, la dificultad suele ser en expresar lo que requieren, y después, al hacerlo, que sea de manera efectiva, en donde verdaderamente provoque una disposición a ser escuchado.  Este es un arte que requiere de práctica y la amorosa orientación de la pareja.


Suele ser un hábito en el matrimonio tener una lista de demandas y peticiones que parecen ser las condiciones para poder tener una feliz relación de pareja. Como mujeres, con frecuencia pensamos que al decir CONSTANTEMENTE lo que queremos, de alguna manera el mensaje será recibido y la situación cambiará. ¿Funciona esta estrategia? Y si no, ¿hay maneras más efectivas de tener una mejor relación?


Parece evidente, pero es increíble que gran parte de las familias no organizan su economía en base a un presupuesto. Es más sencillo de lo que parece, y es una muy práctica herramienta para que podamos ir prosperando en nuestra calidad de vida, además de enseñar a nuestros hijos a planear un futuro mucho más real, cuando saben manejar sus gastos de forma más inteligente.


Elegir bien, tratar con amor: la fórmula para un matrimonio feliz. Por supuesto, suena fácil, pero es un proceso que se debe de realizar, la primera parte, con cuidado y conciencia; la segunda, con persistencia y entusiasmo. En muchos episodios del programa hay sugerencias e ideas diferentes para fortalecer y acercar una relación que ya existe. El día de hoy, hablaremos del principio: algunos puntos a considerar para la elección de la pareja.


Hay momentos en la vida en que los padres nos sentimos tan rebasados por un problema, que buscamos apoyo emocional en donde podamos encontrarlo. Nuestros hijos, queriéndonos tanto, suelen ser los primeros y más accesibles para escuchar nuestras desgracias, tratando de consolarnos y acompañarnos. Pero al usarlos como muletas les provocamos altos niveles de estrés y una responsabilidad que no les corresponde. SIEMPRE debemos de ver primero por los hijos, evitándoles cualquier malestar y preocupación innecesaria.


¿En serio piensas que diciéndole a alguien cosas hirientes, o ignorándolo, o minimizando cada uno de sus proyectos, se quedará contigo eternamente? El hecho de estar casados no le asegura a nadie una pareja de por vida. El pretender que por ser tu esposo o esposa debe tolerar tu maltrato, tus insultos y humillaciones, con la excusa de querer «aclarar» cuál es el problema en la relación, finalmente te dejará solo, amargado, sin entender cómo es que «sin explicación alguna», terminó tu matrimonio.


La moraleja es muy sencilla. Tener la razón no te traerá la felicidad. Estar en lo cierto no hará que automáticamente todos «vean la luz», entiendan el problema y todo se soluciones mágicamente. De hecho, en la vida real ocurre con frecuencia lo contrario. A pesar de estar en lo correcto, hay que hacer concesiones y ajustes para lograr una agradable convivencia con el otro. Las relaciones interpersonales exigen mucho más que «tener la razón» para que sean cercanas y estables.


A veces esperamos demasiado de los demás. Llegamos a pensar que los años de conocernos les dan «poderes especiales» que les permiten leer nuestro pensamiento y estar adivinando lo que queremos de ellos o ellas. Y, mientras tanto, los otros intentan una y otra cosa para darnos gusto, dejándonos desilusionados, y a ellos, absolutamente frustrados. Después de un tiempo, el daño que esto provoca a la relación, es evidente.


La paz interior es uno de los grandes motores de la felicidad personal. La manera de sentirse tranquilo con uno mismo, es viviendo una vida congruente con nuestras creencias. Y es así que debemos analizar qué es lo que sabemos valioso y necesario en todas las áreas de nuestra vida, para poder diseñar un plan concreto que nos lleve a una existencia más completa y más equilibrada.  


Por supuesto que parte de un matrimonio, es el poder contarle a nuestra pareja lo que nos está sucediendo, pues sabemos que será escuchado con atención y cariño. Sin embargo, la comunicación en una relación debe  tener objetivos claros y definidos, con el fin de fortalecerla y hacerla tan cercana que resista los embates de la rutina y el tiempo. Entonces, ¿debo contar todo?


El truco no está solamente en encontrar cónyuge, una pareja de la cual nos sintamos profundamente enamorados y de quien seamos absolutamente compatibles. Después está también el arte de mantener la relación fuerte, cercana y permanente. Suena complicado, pero en realidad, bien planeado, es algo muy factible de realizar. Se necesita paciencia, perseverancia, actitud positiva y MUCHO CEREBRO.


Estar presente no se refiere a la mera presencia física, sino al verdadero involucramiento con el otro. Significa conocer, interesarse, apoyar y acompañar, a pesar de que pueda ser complicado para nosotros. Es asumir el compromiso que adquirimos al decidir ser parte de la vida de otra persona, ya sea como amigos, como padres o como pareja. En pocas palabras, es darnos al otro, para encontrar en la entrega, lo mejor de nosotros mismos.


En general, al pensarse en el futuro, la gran mayoría de las personas desean tener hijos, para formar la que se llama una «familia tradicional»: papá, mamá y sus descendientes. Sin embargo, existen también las personas que desean tener la compañía y apoyo de una pareja, pero no desean tener hijos. ¿Tiene un impacto negativo para él o ella, o para su relación de pareja?


Los detalles hacen gran diferencia en una relación. Aún cuando ésta sea cercana y positiva, tomarnos el tiempo de mantener ciertas atenciones con nuestra pareja, nuestro amigo, compañero de trabajo o familiar, le dará un toque especial que mantendrá la relación fresca y constantemente renovada. Entonces, ¿por qué lo de las «verduritas en el arroz»?


La moral, el saber distinguir entre el bien y el mal, y ser capaces de tomar una decisión correcta, es una formación que toma años, y que se da principalmente en el hogar. ¿Qué ha sucedido con los padres de familia en los últimos años, que están educando a generaciones enteras de jóvenes que parecen confundidos acerca del mejor camino para construirse un destino significativo, trascendente y satisfactorio?


Casarse es uno de los pasos más comprometedores de nuestra vida. Nuestra existencia cambia de manera tan drástica, que vale la pena hacer una “ceremonia” de despedida de la etapa anterior y “bienvenida” de la siguiente. Pero no hay que olvidar la seriedad de lo que estamos haciendo, y la importancia que tiene el significado que le demos a ese festejo.


Todos necesitamos de los otros para sobrevivir. «El hombre es un ser social», ¿recuerdan? Los vínculos con nuestra pareja, familia y amigos es lo que nos permite sentir que pertenecemos, que somos parte de un grupo que tiene importancia en nuestra vida. De que somos aceptados y necesitados. Esto le da gran sentido a nuestra existencia. Sin embargo, ¿cómo podemos saber si la dependencia que tenemos a una persona o a un grupo no es sana?


Existen muchas maneras de expresar cariño. Puede ser con ternura, no necesariamente hay que decirlo en voz alta. Sólo tener la capacidad de conmoverse por algo y expresar empatía, es el primer paso para demostrarles a nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros familiares y amigos, que significan mucho para nosotros, y que estamos dispuestos a dar un verdadero testimonio de nuestro amor.


La profunda y real cercanía con el otro se obtiene cuando tenemos, primero, un grado adecuado de intimidad con nosotros mismos. Requerimos de todo un «mundo interior» que nos defina como personas, y que nos haga saber que somos fuertes y capaces estando solos. Esta necesidad innata de conexión nos lleva a buscar fantasías, falsas intimidades, que sólo nos dejan una sensación de vacío y con profundo dolor. Entonces, ¿cómo sabemos que tenemos una intimidad verdadera con nuestra pareja?


Si existiera una garantía de que nuestro cónyuge no nos será infiel, iríamos al matrimonio con más confianza y tranquilidad, ya que este problema es uno de los que causa mayor devastación y distanciamiento entre las parejas. ¿Existen señales que podamos detectar para saber si sufriremos esta experiencia? Ya casados, ¿hay manera de prevenirlo?


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Como papás, a veces es difícil definir premios y castigos adecuados para los comportamientos de nuestros hijos. Escuchamos sugerencias o recordamos los mismos que utilizaron nuestros propios padres durante nuestra infancia. Sin embargo, no siempre estamos seguros de que ha tenido el efecto adecuado y que tendrá los resultados esperados. ¿Hay parámetros para determinar lo que es un buen premio o castigo en la formación de los hijos?  


No nacemos con la conciencia formada. Aprender sobre el bien y el mal, sobre lo correcto y lo que no lo es, lleva una buena parte de nuestra infancia y se pone a prueba todos los días de nuestra vida. Hay que enseñar a nuestros hijos a comportarse correctamente, hay que guiarlos para que sepan tomar decisiones inteligentes, que les permita construirse un futuro feliz y trascendente.


Con frecuencia queremos definir las características de un problema al determinar quién tiene la culpa de la situación. Parece que designar culpables la culpa es la manera más clara de saber quién debe disculparse, quién debe cambiar y quién es la «víctima inocente» de la falta cometida. El problema es que en la vida real no se dan casos tan tajantes como para definir con certeza quién cometió la primera falta.


Obviamente, cuando la familia se desintegra es muy difícil conservar, precisamente, el sentido de familia. Lo primero que todos pierden, a veces incluso antes de la separación física, es la sensación de unidad y cercanía, que es indispensable, especialmente para los hijos, pues es su fuente de seguridad y estabilidad. Es importante que los papás tengan conciencia de este aspecto en la etapa posterior al divorcio, para que tomen las acciones necesarias para minimizar el daño.  


Cada familia tiene su historia; y cada una de las personas que la integra juega un papel específico que determina, de alguna manera, la relación que establecerá con los demás. Por supuesto, hay cosas que no podemos cambiar, otras que podemos modificar hasta cierto punto, y otras en las que tenemos absoluto control. Identificar cuáles son nos ayudarán a mejorar nuestras relaciones familiares en gran medida.


El diagnóstico de un déficit de atención, o cualquier otra condición es un asunto delicado e importante, pues puede determinar para siempre ciertos aspectos de la vida de una persona. No nos dejemos influenciar por modas pasajeras, busquemos un diagnóstico veraz y responsable que nos ayude a encontrar maneras eficientes de manejar una situación que momentáneamente está fuera de control.


Las vacaciones, por largas o cortas que sean, tienen el propósito de ayudarnos a recuperar energía perdida en las que son nuestras responsabilidades y rutina diarias. No es no hacer nada, sino hacer algo diferente de lo que cotidianamente hacemos. No se necesita viajar largas distancias, en la comodidad de la casa se pueden planear unas estupendas vacaciones que den oportunidad a gran convivencia familiar.  


Con frecuencia creemos que, para asegurar que la falta no se vuelva a cometer, debemos «castigar» a quien nos hirió con unos días más de indiferencia, frialdad y alejamiento, a pesar de que ya hubo disculpas, arrepentimientos e intenciones de reparar el daño. Esta estrategia de alargar el castigo desgasta la relación y nos vuelve personas resentidas y vengativas. Tengamos claro cuál es el objetivo de una discusión, y cuando lo alcancemos, levantemos la bandera de la paz.


No hay decisión familiar que no se vea afectada por las que elegimos como nuestras prioridades. Pero para hacer esta «lista» de lo que consideramos valioso, es importante que nos hablemos con realidad, pues con gran frecuencia la teoría no es congruente con la práctica, por lo que nos pasamos diciendo frases que tranquilizan nuestra conciencia hasta cierta medida, pero que, al no tener un fundamento en la acción, acaban por provocarnos problemas y rechazo de quienes amamos.


Los sentimientos no se pueden controlar. Hay cosas que nos provocan alegría, tristeza, enojo… como una reacción a lo que sucede. Lo único que podemos manejar, es la forma en que estos sentimientos se expresan. La conducta que elegimos tener ante uno de estos sentimientos, es lo que define a una persona de carácter, con autocontrol suficiente para saber cuándo y en donde es adecuado mostrar lo que está sintiendo. Este proceso se aprende, dentro de la familia, desde la infancia hasta la juventud.


Es una de las frases favoritas de los padres de familia: «Yo soy amigo de mis hijos». Pero con esto, en el fondo, estamos equivocando el concepto de amistad y del que es nuestro papel y responsabilidad en la familia. Si actuamos como nos corresponde, nunca podremos ser sus verdaderos amigos. No debemos serlo. Les haríamos un gran daño. El objetivo es tener una relación cercana, llevarnos bien con ellos, que no es lo mismo que ser sus amigos.


Es curioso como, cuando elegimos salir con alguien e incluso formalizar una relación, no parece importarnos el hecho de que sea divorciado(a) y/o tenga hijos. Sin embargo, después de un tiempo, no queremos que haya nadie antes que nosotros, y nuestra molestia llega a niveles explosivos cuando nuestra pareja pasa tiempo y gasta dinero con sus hijos, o tiene que hablar con cierta regularidad con su «ex» para hablar de temas relacionados con su familia… ¿qué hacer?


Parece evidente, pero es increíble que gran parte de las familias no organizan su economía en base a un presupuesto. Es más sencillo de lo que parece, y es una muy práctica herramienta para que podamos ir prosperando en nuestra calidad de vida, además de enseñar a nuestros hijos a planear un futuro mucho más real, cuando saben manejar sus gastos de forma más inteligente.


Hay momentos en la vida en que los padres nos sentimos tan rebasados por un problema, que buscamos apoyo emocional en donde podamos encontrarlo. Nuestros hijos, queriéndonos tanto, suelen ser los primeros y más accesibles para escuchar nuestras desgracias, tratando de consolarnos y acompañarnos. Pero al usarlos como muletas les provocamos altos niveles de estrés y una responsabilidad que no les corresponde. SIEMPRE debemos de ver primero por los hijos, evitándoles cualquier malestar y preocupación innecesaria.


Es una etapa en donde los cambios neurológicos y las fluctuaciones hormonales son tan rápidos, que el joven puede llegar a tener todos los estados de ánimo en un solo día. La adolescencia es, en algunos momentos, física y emocionalmente agotadora; pero al mismo tiempo, debe ser una de las épocas más divertidas en la vida de una persona. Algunas ideas sugeridas en este programa, apoyarán a que el proceso ocurra de la mejor manera.


Si nos tomamos demasiado en serio el papel de educadores, encontraremos la tarea pesada y terriblemente cansada. El formar a una persona para ser un individuo de bien, productivo y feliz, es un reto tan grande que, sin una dosis de buen humor, nos sentiríamos rebasados y hasta asustados. La risa es, sin lugar a dudas, un ingrediente indispensable para la formación de nuestros hijos.


A veces esperamos demasiado de los demás. Llegamos a pensar que los años de conocernos les dan «poderes especiales» que les permiten leer nuestro pensamiento y estar adivinando lo que queremos de ellos o ellas. Y, mientras tanto, los otros intentan una y otra cosa para darnos gusto, dejándonos desilusionados, y a ellos, absolutamente frustrados. Después de un tiempo, el daño que esto provoca a la relación, es evidente.


La paz interior es uno de los grandes motores de la felicidad personal. La manera de sentirse tranquilo con uno mismo, es viviendo una vida congruente con nuestras creencias. Y es así que debemos analizar qué es lo que sabemos valioso y necesario en todas las áreas de nuestra vida, para poder diseñar un plan concreto que nos lleve a una existencia más completa y más equilibrada.  


No traemos hijos al mundo para acompañarnos, o sólo para cumplir el requisito de “hacer familia”. Tampoco deberían ser el resultado de un embarazo no deseado. Y ya que están aquí, tampoco se trata sólo de alimentarlos, vestirlos y vigilar que medio sobrevivan. Estamos hablando de personas que requerirán de nuestra presencia y formación para ser buenos ciudadanos, individuos íntegros y capacitados para tener una vida trascendente y feliz.


Estar presente no se refiere a la mera presencia física, sino al verdadero involucramiento con el otro. Significa conocer, interesarse, apoyar y acompañar, a pesar de que pueda ser complicado para nosotros. Es asumir el compromiso que adquirimos al decidir ser parte de la vida de otra persona, ya sea como amigos, como padres o como pareja. En pocas palabras, es darnos al otro, para encontrar en la entrega, lo mejor de nosotros mismos.


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Orientación e ideas para enfrentar y resolver problemas personales, de pareja o familiares, con la psicóloga Mónica Bulnes de Lara. Porque tu familia es lo más importante

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