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En el Día Internacional de la Mujer, desayuno y conferencia para las mujeres de la empresa.

Conferencias sobre Conciliación Trabajo/Vida.

Invitada en radio y televisión.

Conferencista internacional.

Empoderando a la mujer en un festejo del Día de la Madre.

Conferencias para Universidad, Empresas, Colegios, Fundaciones y otras organizaciones.

Episodios – Podcasts

Uno de los temas más difíciles de aceptar es que nosotros somos quienes «construimos» la manera en que nos tratan. ¿Qué hacer para cambiar esta situación? ¡Escucha este episodio!


A personas de todas las edades nos cuesta admitir cuando hemos cometido un error. Por esta razón es importante promover en los hijos, desde la primera infancia, que sean capaces de aceptar la falta cometida.


Tratando de pasar un agradable tiempo juntos, hoy en día es común ver series de televisión en pareja. ¿Cuáles serían los criterios para sacarle el mayor provecho a esta experiencia?


¿Cuáles son las señales que me indicarían que soy adicto a algo? ¿A una sustancia, a un juego en el celular, a alguna conducta? ¡Escucha este episodio!


Algunos papás hablan en plural: tenemos tal o cual tarea; otros no le cuentan a nadie todo lo que hacen por los hijos, otros más les dejan a ellos el cumplir con la escuela… ¿cómo manejas tú los deberes académicos de tus niños?


Todos nos equivocamos, y por lo mismo, todos deberíamos tener una oportunidad para reparar el daño causado, pero eso ¿quiere decir que no debemos terminar con alguien y perdonar, o que debemos volver con la expareja? ¿Cómo deberíamos manejar las segundas oportunidades en las relaciones de pareja?


Para estar más animado, para establecer un nuevo hábito, para completar las tareas diarias… la motivación es un ingrediente indispensable para realizar lo que queremos realizar en la vida, ¿cómo incrementarla?


El proceso para dejar ir a tu hijo adulto, y que salga del hogar familiar para ser totalmente independiente, empezó el día que llegó recién nacido a tu casa y, con toda la tristeza que conlleva, también debería de haber una sensación de “¡Misión Cumplida!”.


La separación de una pareja con hijos tiene muchas consecuencias y una de las que podría ser más serias es la de tener diferencias en la estrategia educativa entre los papás divorciados. ¡No te pierdas este episodio!


Si permites que quienes te rodean o incluso tus circunstancias sean las que defina quién eres, estarás limitando las posibilidades de tu vida. Siempre recuerda esto: «Yo me defino». ¡No te pierdas este episodio! #Yomedefino, #idefineme.


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Es una de las características más fácilmente encontrada en las personas. Se ha dicho, con razón, que es una falta de respeto por el que espera, pero en esta ocasión, quiero agregar un aspecto importante, para considerarlo seriamente la próxima vez que lleguemos tarde a un evento: la impuntualidad es un asunto de control, una lucha de poder; un acto de rebeldía que al que más perjudica, es al impuntual.


Las decisiones importantes siempre provocan algo de miedo, ¡por supuesto! El sentirlo habla de que estás consciente de la importancia del paso que vas a dar y que lo estás tomando en serio. Dos aspectos fundamentales en las decisiones que nos cambiarán la vida. El único motivo para no comprometerse, es tener razones fundamentadas, objetivamente pensadas y valoradas. El miedo o cualquier otro sentimiento, no debe ser pretexto para dejar de hacer algo bueno.


Una de las lamentables pérdidas que el feminismo trajo consigo, ha sido la gradual disminución de la caballerosidad. Las mujeres no quieren parecer «el sexo débil» y muchas han promovido la eliminación de conductas que demostraban atención y afecto, interpretándolas como una agresión a su condición femenina. Revivamos este sano y divertido juego entre hombres y mujeres que permite un intercambio respetuoso y agradable.


Ser trabajólico es una de las adicciones más socialmente aceptadas, y esto es precisamente lo que hace más difícil el aprender a controlarla. Lo primero a reconocer es que trabajar en exceso es nocivo, no sólo para la salud, sino para el resto de las áreas de nuestra vida. Al final, podremos obtener grandes logros profesionales (aunque esto no siempre es garantía), pero nuestra vida estará vacía de las indispensables relaciones interpersonales que garantizan una existencia plena y feliz.


Una de las terribles consecuencias de la violencia en el lugar en donde vivimos, es la sensación de inseguridad que deja a su paso. Ya no caminas con tranquilidad en ciertas calles, a determinada hora. Hay lugares en donde ves a todos con sospecha, te vuelves desconfiado y hasta un poco paranoico. Mientras los índices de violencia no cambien, lo único por hacer es tener más cuidado y recordar que, a pesar de todo, sigue habiendo más gente buena que mala en el planeta.


Este es un homenaje a los Hombres que, por el fallecimiento o por el abandono de su mujer, se hacen absoluto cargo de los hijos, no sólo cubriendo gastos y necesidades básicas, sino también poniendo su vida personal a un lado, para asegurarles a los hijos la atención y cuidados que requieren para salir adelante, especialmente cuando ya han perdido a su mamá. Los papás solteros son ejemplo y modelo de conducta para todos.


Es una gran fortuna el poder hacer, como parte de tu trabajo diario, lo que más te gusta. Pero también es importante recordar que el trabajo es muchas veces sólo un medio para obtener el dinero necesario para vivir. Y cuando un empleo o actividad legítima cumple este propósito, aún cuando no sea el “trabajo de nuestros sueños”, debemos realizarlo con gratitud y entusiasmo y encontrar otros momentos para hacer el proyecto personal que nos llena de satisfacción y por el cual sentimos verdadera vocación.


La ética es el estudio filosófico de la conducta moral. La moral se refiere a las conductas con respecto al bien y el mal. De esta manera, ambos conceptos involucran un comportamiento en el que se espera el crecimiento de la persona, el mejoramiento de la humanidad, el bienestar común. Cualquier conducta que no tenga estos fines, y los alcance respetando a las demás personas, no debería de realizarse. Siguiendo este lineamiento, podemos saber cómo actuar en situaciones que no son claras.


Todos sabemos que parte de la actual crisis económica mundial se dio por el crédito otorgado a personas comunes y corrientes. Y, la verdad sea dicha, este sistema es cómodo y conveniente cuando no se quiere cargar con efectivo para hacer las transacciones del día. Sin embargo, cuando tenemos poco cuidado con el registro de nuestras cuentas, podemos caer en un círculo vicioso del cual nos es muy difícil salir para volver a estabilizar nuestra solvencia económica. En el programa del día de hoy, se propone una sugerencia para remediarlo.


El diseñar un plan de vida es una herramienta muy útil, que puede iniciarse durante la adolescencia. No requiere de grandes complicaciones. Consiste en un ejercicio en el que hay que seguir varios pasos, y tiene el objetivo de conocerse con mayor profundidad, de tal manera que podamos guiar nuestro camino hacia las áreas en donde nosotros mismos mostramos mayor interés y habilidad, así como el de hacernos conscientes de lo que tenemos que trabajar para mejorar como personas.


Lo que elegimos para vestirnos, el peinado que llevamos, los accesorios que utilizamos, dicen cosas sobre quiénes somos. Es imposible separar nuestro interior de nuestro exterior. Están íntimamente conectados y así como las palabras tratan de explicar nuestras ideas, de la misma manera nuestra imagen exterior refleja lo que sentimos, pensamos y percibimos sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea. La congruencia entre la forma de pensar y la forma de presentarse, traerá mucha tranquilidad a nuestra vida.


Arrepentirse de un mal que ocasionamos, disculparnos y tratar de reparar el daño, es lo mínimo que la conciencia y la humanidad nos exige para lograr una convivencia sana y tener paz interior. Sin embargo, aún después de cumplir nuestra sentencia, las consecuencias de nuestro error persisten y son parte del riesgo que tomamos al decidir el camino equivocado. El esperar que todo se borre «como si no hubiera pasado nada» es una expectativa irreal. Lo mejor, es resistir y asumir la responsabilidad de nuestros actos.


Con las estadísticas en contra, un segundo matrimonio debe trabajar con más ahínco para permanecer juntos. Idealmente, cuentan con el aprendizaje que les dejó la experiencia anterior, pero también se le presentan obstáculos que no existieron en su primera vez: hijos, excónyuge, una distribución distinta del patrimonio familiar. Todos estos factores tendrán un impacto en su relación. Como en el primero, dependerá de la pareja el salir victoriosa.


En estos momentos, la sombra del desempleo crece en muchos países. El impacto en las relaciones familiares es prácticamente inmediato y es por eso que es importante recordar que lo único que tenemos para subsistir durante la tormenta, es el cariño y compañía de nuestra pareja. Es en estos momentos en que cualquier matrimonio se pone a prueba, por lo que en este programa se sugieren ideas para mantenerse cerca hasta que lo peor haya pasado.


Definitivamente existen situaciones en que algo sucede «con dedicatoria». Mal o bien intencionadas, algunas personas se entretienen con hacer cosas que tengan un impacto personal en nuestra vida. Sin embargo, en muchas ocasiones, no es que alguien esté reaccionando de alguna manera o comportándose de determinada forma por su específica relación con nosotros, sino que es su forma particular de reaccionar en general; con TODOS se comporta igual. Nuestra respuesta en estos casos, debería ser muy distinta.


¿Hace cuánto no te detienes a disfrutar de un momento de calma? Nuestras actividades diarias nos distraen con frecuencia del mundo que nos rodea, y por largas temporadas vivimos mecánicamente, haciendo lo que se debemos hacer y no nos damos un respiro. ¡Detente! El programa de hoy es una invitación a parar por un momento, y agradecer el hecho de que estamos vivos.


Desde hace muchos años ya, se han estudiado a personas que han sobrevivido después de accidentes que los han dejado en un estado extremadamente grave, así como otras que han sufrido enfermedades casi mortales. Los resultados han demostrado que ciertas características han sido claves para su supervivencia, para que estos individuos salgan victoriosos a la máxima prueba física a la que se vieron enfrentados. Una de las más importantes y de la que hablaremos el día de hoy es la resistencia al dolor.


Es imposible que algún día superemos a toda la humanidad en inteligencia, riqueza, hermosura, sabiduría, etc. Siempre habrá alguien mejor que nosotros en cualquier aspecto de la personalidad o de la vida. La envidia es uno de los sentimientos más inútiles que existen, pero tan presente hoy en día, como lo ha sido desde el principio de la humanidad. Suele provocar lástima en uno mismo («¿Por qué no me pasa eso a mí?») y resentimientos que nos alejan de quien deberíamos de mantener como modelo de conducta. Es una forma muy patética de ser.


Los amigos siempre buscan el bien mutuo. Este es el parámetro para evaluar una verdadera amistad cuando, por cualquier motivo, dudamos de las intenciones del otro, ya que, en ocasiones, una relación puede disfrazarse y dar la impresión de ser alguien cercano, cuando en realidad no tiene interés en nuestro bienestar, sino en la utilidad que pueden obtener a nuestra costa. Cuidado con las amistades peligrosas: no todo el que te dice «¡Amigo mío!» lo es en verdad.


Cuando sentimos que un problema nos sobrepasa, o sencillamente queremos hacer algo creyendo que podemos controlar o ignorar las consecuencias negativas, solemos evadir la realidad. Es decir, evitamos pensar en lo que nuestro razonamiento nos muestra como prueba objetiva de los problemas que están sucediendo. El problema con esta evación es que tarde o temprano no podemos seguir ignorando lo evidente y nos damos de frente con la verdad. A veces es demasiado tarde para arreglar las cosas, por lo que debemos de ser cuidadosos de no evadir aspectos importantes de nuestra relación.


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Con frecuencia queremos definir las características de un problema al determinar quién tiene la culpa de la situación. Parece que designar culpables la culpa es la manera más clara de saber quién debe disculparse, quién debe cambiar y quién es la «víctima inocente» de la falta cometida. El problema es que en la vida real no se dan casos tan tajantes como para definir con certeza quién cometió la primera falta.


Obviamente, cuando la familia se desintegra es muy difícil conservar, precisamente, el sentido de familia. Lo primero que todos pierden, a veces incluso antes de la separación física, es la sensación de unidad y cercanía, que es indispensable, especialmente para los hijos, pues es su fuente de seguridad y estabilidad. Es importante que los papás tengan conciencia de este aspecto en la etapa posterior al divorcio, para que tomen las acciones necesarias para minimizar el daño.  


El atractivo físico es el primer ingrediente para iniciar una relación de pareja. Después, el matrimonio es el lugar ideal para dar el real significado a la relación sexual, más allá del simple contacto físico entre dos personas. Es por esto que debemos conocer, no sólo las diferentes formas en que hombres y mujeres se conducen en esta área, sino también la particular forma en que nuestra pareja prefiere expresarse.


Cada familia tiene su historia; y cada una de las personas que la integra juega un papel específico que determina, de alguna manera, la relación que establecerá con los demás. Por supuesto, hay cosas que no podemos cambiar, otras que podemos modificar hasta cierto punto, y otras en las que tenemos absoluto control. Identificar cuáles son nos ayudarán a mejorar nuestras relaciones familiares en gran medida.


Las vacaciones, por largas o cortas que sean, tienen el propósito de ayudarnos a recuperar energía perdida en las que son nuestras responsabilidades y rutina diarias. No es no hacer nada, sino hacer algo diferente de lo que cotidianamente hacemos. No se necesita viajar largas distancias, en la comodidad de la casa se pueden planear unas estupendas vacaciones que den oportunidad a gran convivencia familiar.  


Con frecuencia creemos que, para asegurar que la falta no se vuelva a cometer, debemos «castigar» a quien nos hirió con unos días más de indiferencia, frialdad y alejamiento, a pesar de que ya hubo disculpas, arrepentimientos e intenciones de reparar el daño. Esta estrategia de alargar el castigo desgasta la relación y nos vuelve personas resentidas y vengativas. Tengamos claro cuál es el objetivo de una discusión, y cuando lo alcancemos, levantemos la bandera de la paz.


No hay decisión familiar que no se vea afectada por las que elegimos como nuestras prioridades. Pero para hacer esta «lista» de lo que consideramos valioso, es importante que nos hablemos con realidad, pues con gran frecuencia la teoría no es congruente con la práctica, por lo que nos pasamos diciendo frases que tranquilizan nuestra conciencia hasta cierta medida, pero que, al no tener un fundamento en la acción, acaban por provocarnos problemas y rechazo de quienes amamos.


Los sentimientos no se pueden controlar. Hay cosas que nos provocan alegría, tristeza, enojo… como una reacción a lo que sucede. Lo único que podemos manejar, es la forma en que estos sentimientos se expresan. La conducta que elegimos tener ante uno de estos sentimientos, es lo que define a una persona de carácter, con autocontrol suficiente para saber cuándo y en donde es adecuado mostrar lo que está sintiendo. Este proceso se aprende, dentro de la familia, desde la infancia hasta la juventud.


Es una de las frases favoritas de los padres de familia: «Yo soy amigo de mis hijos». Pero con esto, en el fondo, estamos equivocando el concepto de amistad y del que es nuestro papel y responsabilidad en la familia. Si actuamos como nos corresponde, nunca podremos ser sus verdaderos amigos. No debemos serlo. Les haríamos un gran daño. El objetivo es tener una relación cercana, llevarnos bien con ellos, que no es lo mismo que ser sus amigos.


Es curioso como, cuando elegimos salir con alguien e incluso formalizar una relación, no parece importarnos el hecho de que sea divorciado(a) y/o tenga hijos. Sin embargo, después de un tiempo, no queremos que haya nadie antes que nosotros, y nuestra molestia llega a niveles explosivos cuando nuestra pareja pasa tiempo y gasta dinero con sus hijos, o tiene que hablar con cierta regularidad con su «ex» para hablar de temas relacionados con su familia… ¿qué hacer?


Por supuesto que hay demandas y peticiones razonables, y otras que no lo son. Y la forma de hacerlo es indispensable para el éxito de la solicitud. Desde la perspectiva masculina, la dificultad suele ser en expresar lo que requieren, y después, al hacerlo, que sea de manera efectiva, en donde verdaderamente provoque una disposición a ser escuchado.  Este es un arte que requiere de práctica y la amorosa orientación de la pareja.


Suele ser un hábito en el matrimonio tener una lista de demandas y peticiones que parecen ser las condiciones para poder tener una feliz relación de pareja. Como mujeres, con frecuencia pensamos que al decir CONSTANTEMENTE lo que queremos, de alguna manera el mensaje será recibido y la situación cambiará. ¿Funciona esta estrategia? Y si no, ¿hay maneras más efectivas de tener una mejor relación?


Parece evidente, pero es increíble que gran parte de las familias no organizan su economía en base a un presupuesto. Es más sencillo de lo que parece, y es una muy práctica herramienta para que podamos ir prosperando en nuestra calidad de vida, además de enseñar a nuestros hijos a planear un futuro mucho más real, cuando saben manejar sus gastos de forma más inteligente.


Elegir bien, tratar con amor: la fórmula para un matrimonio feliz. Por supuesto, suena fácil, pero es un proceso que se debe de realizar, la primera parte, con cuidado y conciencia; la segunda, con persistencia y entusiasmo. En muchos episodios del programa hay sugerencias e ideas diferentes para fortalecer y acercar una relación que ya existe. El día de hoy, hablaremos del principio: algunos puntos a considerar para la elección de la pareja.


Hay momentos en la vida en que los padres nos sentimos tan rebasados por un problema, que buscamos apoyo emocional en donde podamos encontrarlo. Nuestros hijos, queriéndonos tanto, suelen ser los primeros y más accesibles para escuchar nuestras desgracias, tratando de consolarnos y acompañarnos. Pero al usarlos como muletas les provocamos altos niveles de estrés y una responsabilidad que no les corresponde. SIEMPRE debemos de ver primero por los hijos, evitándoles cualquier malestar y preocupación innecesaria.


¿En serio piensas que diciéndole a alguien cosas hirientes, o ignorándolo, o minimizando cada uno de sus proyectos, se quedará contigo eternamente? El hecho de estar casados no le asegura a nadie una pareja de por vida. El pretender que por ser tu esposo o esposa debe tolerar tu maltrato, tus insultos y humillaciones, con la excusa de querer «aclarar» cuál es el problema en la relación, finalmente te dejará solo, amargado, sin entender cómo es que «sin explicación alguna», terminó tu matrimonio.


La moraleja es muy sencilla. Tener la razón no te traerá la felicidad. Estar en lo cierto no hará que automáticamente todos «vean la luz», entiendan el problema y todo se soluciones mágicamente. De hecho, en la vida real ocurre con frecuencia lo contrario. A pesar de estar en lo correcto, hay que hacer concesiones y ajustes para lograr una agradable convivencia con el otro. Las relaciones interpersonales exigen mucho más que «tener la razón» para que sean cercanas y estables.


A veces esperamos demasiado de los demás. Llegamos a pensar que los años de conocernos les dan «poderes especiales» que les permiten leer nuestro pensamiento y estar adivinando lo que queremos de ellos o ellas. Y, mientras tanto, los otros intentan una y otra cosa para darnos gusto, dejándonos desilusionados, y a ellos, absolutamente frustrados. Después de un tiempo, el daño que esto provoca a la relación, es evidente.


La paz interior es uno de los grandes motores de la felicidad personal. La manera de sentirse tranquilo con uno mismo, es viviendo una vida congruente con nuestras creencias. Y es así que debemos analizar qué es lo que sabemos valioso y necesario en todas las áreas de nuestra vida, para poder diseñar un plan concreto que nos lleve a una existencia más completa y más equilibrada.  


Por supuesto que parte de un matrimonio, es el poder contarle a nuestra pareja lo que nos está sucediendo, pues sabemos que será escuchado con atención y cariño. Sin embargo, la comunicación en una relación debe  tener objetivos claros y definidos, con el fin de fortalecerla y hacerla tan cercana que resista los embates de la rutina y el tiempo. Entonces, ¿debo contar todo?


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Para tener tranquilidad personal, así como orden en nuestras vidas, es necesario ejercer un adecuado nivel de control. De hecho el autocontrol es una de las características que distinguen a una persona madura de quien no lo es. Sin embargo, muchas patologías muestran una inclinación excesiva a querer controlarlo todo, tarea imposible, que deja al afectado y a quienes lo rodean, llenos de resentimiento y frustración. ¿Cómo saber si lo que hacemos es una conducta sana, o está llegando a la obsesión?


La gran mayoría de las veces creemos que las personas que más queremos saben lo importantes que son para nosotros. Damos por sentado que lo tienen claro y nos quedamos tranquilos pensando que interpretarán que nuestro trabajo, nuestras actitudes o los tonos que usamos expresan lo que significan en nuestra vida. Sin embargo, propongo lo siguiente: seamos claros, digamos «me importas» y hagámoslo saber. No dejemos duda acerca de lo que sentimos por los demás. No permitamos NUNCA que se dude del lugar que ocupan en nuestro corazón nuestros seres más queridos.


Todas las cosas que hacemos en la vida son reflejo de quienes somos y en lo que creemos. La forma en que trabajamos, en que nos comportamos con nuestra pareja y nuestra familia, y nuestras amistades, «dicen» algo de nosotros mismos. Es por este motivo que, analizando cómo son nuestros amigos, podremos conocer mucho de nosotros mismos también.


Los niños son unos personajes de lo más divertido. Nos encantan con sus enormes ojos y sus voces infantiles. Y no hay nada más entretenido que verlos descifrar el mundo a través de sus juegos. Sin embargo, cuando nos olvidamos de nuestra tarea de formarlos para ser adultos responsables e íntegros, y nos dedicamos a cumplirles cuanto deseo se les ocurra, llega un momento en que dejan de ser esas criaturitas adorables, para ser unos pequeños tiranos que nos tratan como súbditos incondicionales.


Cada vez que decidamos tener una «seria conversación» con alguien, o hacer algo que demuestre nuestro estado de ánimo, es importante que tengamos claro nuestro objetivo, qué es lo que estamos buscando al realizarlo. El simple desahogo sin propósito, o la venganza ante una herida recibida, no proporcionan consuelo y sí hacen daños a veces irreparables en nuestras relaciones interpersonales. Sabiendo el «para qué» podremos encontrar el mejor «cómo».


Una de las razones por las que una pareja puede tener frecuentes discusiones es la educación de los hijos. La forma en que decidimos enfocar su formación, es un reflejo de lo que vivimos en casa cuando nosotros mismos fuimos pequeños. Tendemos a repetir o a concientemente contrarrestar la manera en que nuestros padres aplicaban la disciplina, por ejemplo. Es un arte aprender a conciliar ambos estilos, el del padre y la madre, para obtener los mejores resultados.


Es cada día mayor la exposición que los niños tienen a todos los medios de comunicación, especialmente los visuales. Nosotros somos el único filtro verdadero que tienen nuestros hijos, para ir «dosificando» su conocimiento a ciertos temas y por lo mismo, debemos mantenernos firmes en la manera en que queremos formar a nuestros hijos para poder establecer nuestras propias reglas al clasificar si un programa o película es adecuada.


Alrededor de los 8 meses de vida, el bebé se angustia y llora cuando ve que su madre se aleja. El vínculo que se inició dese el seno materno, suele mostrarse claramente en esta temporada. La ansiedad de separación es una reacción normal, propia de la etapa que está viviendo el pequeño, pero también habla de la importancia vital que la mamá tiene, al proporcionarle al hijo una sensación de protección y seguridad que lo acompañará hasta la vida adulta.


El adquirir buenas costumbres requiere de tiempo y mucha persistencia. Es por esto que es mejor empezar en la primera infancia y continuar hasta bien entrada la adolescencia. Sin embargo, para asegurar que estamos enseñando lo que queremos que nuestros hijos aprendan, es importante saber cuáles son los hábitos que queremos establecer en nuestra familia, para que la pareja esté de acuerdo y trabajando en equipo para lograrlos.


En este mundo tan competitivo, en donde la gran mayoría de las personas luchan diariamente por alcanzar el primer lugar, por sobresalir, por ganar, ¿por qué no tomar la iniciativa y llevar esta actitud «hasta la cocina»? La primera beneficiada de este estilo de hacer las cosas, debería ser la familia. Compitamos entre familias para ser las más felices, el matrimonio que más se quiere, que más unido está. Todos los días luchemos por ser, verdaderamente, «los números uno».


Cada país del planeta tiene una fecha en donde todos sus habitantes se sienten unidos por un lazo común. Sin importar diferencias físicas, sociales o ideológicas, se saben provenientes de una misma historia, de un mismo origen, una misma patria. Y este es un valor que debe promoverse en la familia, desde la más temprana edad de nuestros hijos.


La amenaza suele darse como un último recurso para «hacer reaccionar» a alguien, para que haga lo que deseamos. Sin embargo, no siempre se considera el cumplirla si no se obtienen los resultados esperados. Cuando no cumplimos las advertencias de un ultimatum, perdemos respeto frente a los ojos de quien nos escucha, provocando, precisamente, que la conducta indeseada se sostenga por más tiempo. Así, la moraleja es: nunca digas algo que no vas a cumplir.


Como papás, a veces es difícil definir premios y castigos adecuados para los comportamientos de nuestros hijos. Escuchamos sugerencias o recordamos los mismos que utilizaron nuestros propios padres durante nuestra infancia. Sin embargo, no siempre estamos seguros de que ha tenido el efecto adecuado y que tendrá los resultados esperados. ¿Hay parámetros para determinar lo que es un buen premio o castigo en la formación de los hijos?  


No nacemos con la conciencia formada. Aprender sobre el bien y el mal, sobre lo correcto y lo que no lo es, lleva una buena parte de nuestra infancia y se pone a prueba todos los días de nuestra vida. Hay que enseñar a nuestros hijos a comportarse correctamente, hay que guiarlos para que sepan tomar decisiones inteligentes, que les permita construirse un futuro feliz y trascendente.


Con frecuencia queremos definir las características de un problema al determinar quién tiene la culpa de la situación. Parece que designar culpables la culpa es la manera más clara de saber quién debe disculparse, quién debe cambiar y quién es la «víctima inocente» de la falta cometida. El problema es que en la vida real no se dan casos tan tajantes como para definir con certeza quién cometió la primera falta.


Obviamente, cuando la familia se desintegra es muy difícil conservar, precisamente, el sentido de familia. Lo primero que todos pierden, a veces incluso antes de la separación física, es la sensación de unidad y cercanía, que es indispensable, especialmente para los hijos, pues es su fuente de seguridad y estabilidad. Es importante que los papás tengan conciencia de este aspecto en la etapa posterior al divorcio, para que tomen las acciones necesarias para minimizar el daño.  


Cada familia tiene su historia; y cada una de las personas que la integra juega un papel específico que determina, de alguna manera, la relación que establecerá con los demás. Por supuesto, hay cosas que no podemos cambiar, otras que podemos modificar hasta cierto punto, y otras en las que tenemos absoluto control. Identificar cuáles son nos ayudarán a mejorar nuestras relaciones familiares en gran medida.


El diagnóstico de un déficit de atención, o cualquier otra condición es un asunto delicado e importante, pues puede determinar para siempre ciertos aspectos de la vida de una persona. No nos dejemos influenciar por modas pasajeras, busquemos un diagnóstico veraz y responsable que nos ayude a encontrar maneras eficientes de manejar una situación que momentáneamente está fuera de control.


Las vacaciones, por largas o cortas que sean, tienen el propósito de ayudarnos a recuperar energía perdida en las que son nuestras responsabilidades y rutina diarias. No es no hacer nada, sino hacer algo diferente de lo que cotidianamente hacemos. No se necesita viajar largas distancias, en la comodidad de la casa se pueden planear unas estupendas vacaciones que den oportunidad a gran convivencia familiar.  


Con frecuencia creemos que, para asegurar que la falta no se vuelva a cometer, debemos «castigar» a quien nos hirió con unos días más de indiferencia, frialdad y alejamiento, a pesar de que ya hubo disculpas, arrepentimientos e intenciones de reparar el daño. Esta estrategia de alargar el castigo desgasta la relación y nos vuelve personas resentidas y vengativas. Tengamos claro cuál es el objetivo de una discusión, y cuando lo alcancemos, levantemos la bandera de la paz.


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Orientación e ideas para enfrentar y resolver problemas personales, de pareja o familiares, con la psicóloga Mónica Bulnes de Lara. Porque tu familia es lo más importante

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