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Según recientes estudios, que tu pareja sea feliz te hace más sano. ¿Qué tiene que ver la felicidad de tu pareja con tu salud? ¡Escucha este episodio!


Cuando una persona es diagnosticada con una condición o enfermedad crónica, su vida habrá cambiado para siempre… pero ¿quién dice que esto es una mala noticia?


El cuerpo y las emociones están estrechamente conectados, por lo que un intenso enojo, una enorme alegría o una profunda tristeza pueden provocar malestares físicos que no se deben ignorar.


Ya en otros episodios hemos hablado de las ventajas de una vida sexual sana en la relación de pareja. En esta ocasión, hablamos de otro enorme beneficio que conlleva tener intimidad física con quien compartimos nuestra vida.


Está comprobado: tu estado emocional impacta tu estado de salud. Tus reacciones tienen una respuesta fisiológica que pueden dejar huella en tu condición física, hasta el nivel de enfermarte. En este episodio comentaremos algunas de las emociones negativas que pueden dañar tu cuerpo.


Elige cosas sanas. No se trata de comer más fruta y verdura, sino de ir formando un nuevo hábito, uno que pueda construirte la vida que deseas. Como todo hábito, requerirá de tiempo, pero sobre todo, de tu capacidad de distinguir y elegir lo que sea mejor para tu relación de pareja, para tu vida familiar y tu vida personal.


Todos conocemos la teoría de qué alimentos debemos comer y cuáles evitar o ingerir con más moderación. Por lo tanto, en la mayoría de los casos, no es un asunto de desconocimiento, sino de falta de voluntad. Sencillamente, no queremos hacerlo, porque cuesta demasiado trabajo. Las consecuencias personales vendrán solas, pero ¿y las familiares? ¿Cuántas generaciones después de la mía se verán afectadas por mis hábitos alimenticios?


¡Salud, dinero y amor! Es un brindis frecuente cuando se nos desea felicidad. Pero no hay dinero que alcance; al envejecer, la salud se deteriora; y si no hacemos todo con amor, vivimos amargados aún con salud y dinero. Entonces, ¿estamos destinados a NO ser felices? ¡NO! Estamos obligados a basar la felicidad en otras cosas.


Ser trabajólico es una de las adicciones más socialmente aceptadas, y esto es precisamente lo que hace más difícil el aprender a controlarla. Lo primero a reconocer es que trabajar en exceso es nocivo, no sólo para la salud, sino para el resto de las áreas de nuestra vida. Al final, podremos obtener grandes logros profesionales (aunque esto no siempre es garantía), pero nuestra vida estará vacía de las indispensables relaciones interpersonales que garantizan una existencia plena y feliz.


Comprobado por cientos de investigaciones, es un hecho que es conocido por todos: la risa es salud. Es entonces que, así como tratamos de beber nuestros 8 vasos de agua diarios, o hacemos por lo menos 30 minutos de ejercicio tres veces por semana, deberíamos también tener la “rutina” de reírnos por lo menos una vez al día. ¡Todos tenemos razones para sonreír! Y parte de la diversión es buscar estos momentos y ¡soltar una buena carcajada!