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En el Día Internacional de la Mujer, desayuno y conferencia para las mujeres de la empresa.

Conferencias sobre Conciliación Trabajo/Vida.

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Empoderando a la mujer en un festejo del Día de la Madre.

Conferencias para Universidad, Empresas, Colegios, Fundaciones y otras organizaciones.

Episodios – Podcasts

¿En qué consiste realmente apoyar a tu pareja? ¿Cómo podrías sentirte más apoyada(o)? En este episodio revisamos una perspectiva que puede mejorar tu relación. ¡Escúchalo!


Que uno de tus hijos no te simpatice es algo que puede asustarte y preocuparte. ¿Significa que eres una mala madre o un mal padre? ¿Algo estás haciendo mal? Escucha la perspectiva de este episodio.


Muchas de nuestras conductas tienen su origen en algún dolor emocional, o se relacionan con nuestro estado emocional en un momento determinado. Saber identificar cuando un sufrimiento personal está afectando tu entorno es fundamental para poder salir adelante.


Nos lo han dicho y lo podemos observar en la familia, pero ¿de verdad ponemos en práctica el saber que cada hijo es diferente?


¿Hay una edad para ser felices? Un estudio en Inglaterra llegó a unos resultados que posiblemente te sorprenderán… ¡Escucha este episodio!


Posiblemente seremos hijos por más años de los que seremos pareja, sin embargo, hay que aprender a romper el cordón umbilical, pues una vez que has formalizado tu relación y estás construyendo tu propia familia, las reglas del juego cambian. ¡No te pierdas este episodio!


En muchos hogares se recurre al castigo físico para reprender a los hijos. ¿Qué tan efectiva es esta técnica para educar a los niños? ¡Escucha este episodio!


Hay personas que pueden consumir altas cantidades de alcohol con frecuencia y por un largo periodo de tiempo, y parecer que siguen manejando su vida de manera exitosa y sin problemas. Sin embargo, esto no dura para siempre… ¡No te pierdas este episodio!


Es evidente que debieron de haber muchos problemas antes de la decisión de terminar con tu relación, lo que “facilita” la tarea de criticar a tu pareja cuando ya no están juntos. Sin embargo, hay cosas que considerar cuando estés hablando mal de tu ex.


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¿Hace cuánto no te detienes a disfrutar de un momento de calma? Nuestras actividades diarias nos distraen con frecuencia del mundo que nos rodea, y por largas temporadas vivimos mecánicamente, haciendo lo que se debemos hacer y no nos damos un respiro. ¡Detente! El programa de hoy es una invitación a parar por un momento, y agradecer el hecho de que estamos vivos.


Desde hace muchos años ya, se han estudiado a personas que han sobrevivido después de accidentes que los han dejado en un estado extremadamente grave, así como otras que han sufrido enfermedades casi mortales. Los resultados han demostrado que ciertas características han sido claves para su supervivencia, para que estos individuos salgan victoriosos a la máxima prueba física a la que se vieron enfrentados. Una de las más importantes y de la que hablaremos el día de hoy es la resistencia al dolor.


Es imposible que algún día superemos a toda la humanidad en inteligencia, riqueza, hermosura, sabiduría, etc. Siempre habrá alguien mejor que nosotros en cualquier aspecto de la personalidad o de la vida. La envidia es uno de los sentimientos más inútiles que existen, pero tan presente hoy en día, como lo ha sido desde el principio de la humanidad. Suele provocar lástima en uno mismo («¿Por qué no me pasa eso a mí?») y resentimientos que nos alejan de quien deberíamos de mantener como modelo de conducta. Es una forma muy patética de ser.


Los amigos siempre buscan el bien mutuo. Este es el parámetro para evaluar una verdadera amistad cuando, por cualquier motivo, dudamos de las intenciones del otro, ya que, en ocasiones, una relación puede disfrazarse y dar la impresión de ser alguien cercano, cuando en realidad no tiene interés en nuestro bienestar, sino en la utilidad que pueden obtener a nuestra costa. Cuidado con las amistades peligrosas: no todo el que te dice «¡Amigo mío!» lo es en verdad.


Cuando sentimos que un problema nos sobrepasa, o sencillamente queremos hacer algo creyendo que podemos controlar o ignorar las consecuencias negativas, solemos evadir la realidad. Es decir, evitamos pensar en lo que nuestro razonamiento nos muestra como prueba objetiva de los problemas que están sucediendo. El problema con esta evación es que tarde o temprano no podemos seguir ignorando lo evidente y nos damos de frente con la verdad. A veces es demasiado tarde para arreglar las cosas, por lo que debemos de ser cuidadosos de no evadir aspectos importantes de nuestra relación.


No vivimos solos. De hecho, la mayor parte de la naturaleza existía muchos años antes de que nosotros apareciéramos en escena. Y precisamente para que podamos permanecer en este planeta, es necesario que seamos especialmente cuidadosos en nuestro trato al medio ambiente. No depende solamente de grandes instituciones o de acciones específicas del gobierno de cada país. Depende también –y de manera importante– de nosotros mismos.


Se requiere toda una vida de aprendizaje y esfuerzo para que, al final de nuestros días, nos hayamos constituido como personas íntegras, capaces de construirnos una vida feliz. Especialmente es con los momentos de sufrimiento en que nuestra evolución puede darse de manera más completa, pues es cuando nos conocemos mejor y estamos motivados a crecer. Así que no hay experiencia que se desperdicie. TODO nos ayuda a labrarnos un mejor futuro.


El sólo hecho de existir le da a la persona derecho a ser tratada con dignidad y respeto. Lo mínimo que se espera de nuestro comportamiento, es la educación y el buen trato, incluso con personas con las que no estamos de acuerdo. Estamos obligados, como seres humanos, a defender al que sufre una injusticia, al desvalido, al débil que requiere de nuestro apoyo para salir adelante, los derechos humanos en general. ¿Estamos listos para hacerlo?


Los problemas de dinero son la causa de muchas discusiones familiares. Pelear o echar la culpa de lo que hizo o dejó de hacer nuestra pareja, o nosotros mismos, para evitar la crisis económica en la que te encuentras ahora, sólo aumenta el estrés y el alejamiento en la relación. La solución es ocuparse, más que preocuparse. En este programa, se proponen algunas ideas para ayudar a manejar de la mejor manera, este difícil momento.


Desafortunadamente, el honor es una virtud que no se practica con la frecuencia debida. Dar nuestra palabra, hacer una promesa, comportarse éticamente, deberían ser compromisos más fuertes y seguros que cualquier proceso legal. La dignidad que nos distingue como personas debe vivirse cotidianamente en los detalles más pequeños y en las grandes empresas. Si queremos paz interior, orgullo por nosotros mismos y respeto de parte de los demás, nuestra buena reputación deberá ser la que exprese quiénes somos en realidad.


En noviembre 2008 FrecuenciaCero cumplió 3 años de estar en línea, y había que buscar alguna forma de celebrarlo con todos ustedes que nos escuchan, por ello pensamos en este episodio especial; pero no sólo será un regalo por esos 3 años, sino también una forma de darle la bienvenida al naciente 2009. Reciban de parte de todo el equipo de F0 un abrazo, y los mejores deseos, acompañados de algunos errores y breves audios que nunca han escuchado: nuestros bloopers. ¡Muchas gracias; felicidades, y sigan escuchando nuestros podcasts!


Los accidentes automovilísticos son la primera causa de muerte entre adolescentes. Suelen, desde luego, tener una relación con la ingesta de bebidas alcohólicas. Es una de las maneras más absurdas de morir o de tener lesiones permanentes. Pero lo más asombroso es que son absolutamente prevenibles. Hablemos de algunos parámetros para educar a los jóvenes sobre el manejo del automóvil.


Hay circunstancias en la vida que nos obligan a elegir entre opciones que no son buenas, pero en ese momento debemos de escoger una con el fin de que la consecuencia sea el mal menor. Ni hablar. Debemos de trabajar para hacer lo mejor con la situación que estamos enfrentando. Siempre exigirá un esfuerzo de nuestra parte para salir bien librados, pero no tiene caso vivir lamentando lo que ya no es.


Para tener tranquilidad personal, así como orden en nuestras vidas, es necesario ejercer un adecuado nivel de control. De hecho el autocontrol es una de las características que distinguen a una persona madura de quien no lo es. Sin embargo, muchas patologías muestran una inclinación excesiva a querer controlarlo todo, tarea imposible, que deja al afectado y a quienes lo rodean, llenos de resentimiento y frustración. ¿Cómo saber si lo que hacemos es una conducta sana, o está llegando a la obsesión?


Crecer y convertirse en adulto es un proceso difícil de asimilar. Tristemente, creemos que el perder la inocencia, ingenuidad y espontaneidad propias de la infancia, es lo que significa ser maduro. Y nada está más lejos de la realidad. Endurecer las formas y volverse desconfiado no es madurar. La vida adulta se define por el conocimiento y control que tenemos de nosotros mismos, así como de nuestra capacidad para tomar decisiones inteligentes.


Ya lo sabemos. La vida NO es justa. Y basados en esta premisa debemos de tomar decisiones importantes en nuestra vida, que nos permita elegir LO MEJOR para todos los involucrados, y no necesariamente lo que sería justo, equitativo o le correspondería a cada quien. Es importante mantener en mente que el objetivo es lograr que la situación se resuelva adecuadamente, de acuerdo a las posibilidades que tengan las circunstancias.


Mucho se ha dicho sobre el sexo seguro. Y lo que sí es evidente es que, los cuidados que tomemos en lo referente a nuestra vida sexual, es un asunto absolutamente personal. Sin embargo, como con todas las decisiones importantes, deben hacerse consideraciones INFORMADAS y con absoluta conciencia de las consecuencias de lo que hagamos. La sexualidad involucra mucho más que sólo nuestro cuerpo, por lo que debemos protegernos y cuidar también a la persona con la que compartimos esta esencial parte de nuestra relación de pareja.


¿Cómo es posible que veamos a personas felices a nuestro alrededor? No parecen millonarias, ni particularmente hermosas, ni siquiera famosas. ¿Entonces? ¿Será que la felicidad se le otorga sólo a algunos afortunados, independientemente de su condición económica, física o social? Tal vez existe algún secreto que ignoramos… Tal vez, sencillamente, no hemos estado dispuestos a trabajar para alcanzarla.


La gran mayoría de las veces creemos que las personas que más queremos saben lo importantes que son para nosotros. Damos por sentado que lo tienen claro y nos quedamos tranquilos pensando que interpretarán que nuestro trabajo, nuestras actitudes o los tonos que usamos expresan lo que significan en nuestra vida. Sin embargo, propongo lo siguiente: seamos claros, digamos «me importas» y hagámoslo saber. No dejemos duda acerca de lo que sentimos por los demás. No permitamos NUNCA que se dude del lugar que ocupan en nuestro corazón nuestros seres más queridos.


La procrastinación es el «arte» de dejar todo para la última hora. Hay quienes prefieren trabajar bajo presión y permiten que el tiempo transcurra para empezar a trabajar un segundo antes de la fecha límite de entrega. Hay quienes, completamente agobiados por múltiples tareas, dejan al final lo que puede aplazarse. Hay muchas otras razones que pudieran explicar esta conducta, sin embargo, en todos suele provocar un nivel de estrés y ansiedad tal, que las consecuencias llegan a tener efectos en la salud e incluso en la estabilidad emocional de la persona.


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Hay momentos en la vida en que los padres nos sentimos tan rebasados por un problema, que buscamos apoyo emocional en donde podamos encontrarlo. Nuestros hijos, queriéndonos tanto, suelen ser los primeros y más accesibles para escuchar nuestras desgracias, tratando de consolarnos y acompañarnos. Pero al usarlos como muletas les provocamos altos niveles de estrés y una responsabilidad que no les corresponde. SIEMPRE debemos de ver primero por los hijos, evitándoles cualquier malestar y preocupación innecesaria.


¿En serio piensas que diciéndole a alguien cosas hirientes, o ignorándolo, o minimizando cada uno de sus proyectos, se quedará contigo eternamente? El hecho de estar casados no le asegura a nadie una pareja de por vida. El pretender que por ser tu esposo o esposa debe tolerar tu maltrato, tus insultos y humillaciones, con la excusa de querer «aclarar» cuál es el problema en la relación, finalmente te dejará solo, amargado, sin entender cómo es que «sin explicación alguna», terminó tu matrimonio.


La moraleja es muy sencilla. Tener la razón no te traerá la felicidad. Estar en lo cierto no hará que automáticamente todos «vean la luz», entiendan el problema y todo se soluciones mágicamente. De hecho, en la vida real ocurre con frecuencia lo contrario. A pesar de estar en lo correcto, hay que hacer concesiones y ajustes para lograr una agradable convivencia con el otro. Las relaciones interpersonales exigen mucho más que «tener la razón» para que sean cercanas y estables.


A veces esperamos demasiado de los demás. Llegamos a pensar que los años de conocernos les dan «poderes especiales» que les permiten leer nuestro pensamiento y estar adivinando lo que queremos de ellos o ellas. Y, mientras tanto, los otros intentan una y otra cosa para darnos gusto, dejándonos desilusionados, y a ellos, absolutamente frustrados. Después de un tiempo, el daño que esto provoca a la relación, es evidente.


La paz interior es uno de los grandes motores de la felicidad personal. La manera de sentirse tranquilo con uno mismo, es viviendo una vida congruente con nuestras creencias. Y es así que debemos analizar qué es lo que sabemos valioso y necesario en todas las áreas de nuestra vida, para poder diseñar un plan concreto que nos lleve a una existencia más completa y más equilibrada.  


Por supuesto que parte de un matrimonio, es el poder contarle a nuestra pareja lo que nos está sucediendo, pues sabemos que será escuchado con atención y cariño. Sin embargo, la comunicación en una relación debe  tener objetivos claros y definidos, con el fin de fortalecerla y hacerla tan cercana que resista los embates de la rutina y el tiempo. Entonces, ¿debo contar todo?


El truco no está solamente en encontrar cónyuge, una pareja de la cual nos sintamos profundamente enamorados y de quien seamos absolutamente compatibles. Después está también el arte de mantener la relación fuerte, cercana y permanente. Suena complicado, pero en realidad, bien planeado, es algo muy factible de realizar. Se necesita paciencia, perseverancia, actitud positiva y MUCHO CEREBRO.


Estar presente no se refiere a la mera presencia física, sino al verdadero involucramiento con el otro. Significa conocer, interesarse, apoyar y acompañar, a pesar de que pueda ser complicado para nosotros. Es asumir el compromiso que adquirimos al decidir ser parte de la vida de otra persona, ya sea como amigos, como padres o como pareja. En pocas palabras, es darnos al otro, para encontrar en la entrega, lo mejor de nosotros mismos.


En general, al pensarse en el futuro, la gran mayoría de las personas desean tener hijos, para formar la que se llama una «familia tradicional»: papá, mamá y sus descendientes. Sin embargo, existen también las personas que desean tener la compañía y apoyo de una pareja, pero no desean tener hijos. ¿Tiene un impacto negativo para él o ella, o para su relación de pareja?


Los detalles hacen gran diferencia en una relación. Aún cuando ésta sea cercana y positiva, tomarnos el tiempo de mantener ciertas atenciones con nuestra pareja, nuestro amigo, compañero de trabajo o familiar, le dará un toque especial que mantendrá la relación fresca y constantemente renovada. Entonces, ¿por qué lo de las «verduritas en el arroz»?


La moral, el saber distinguir entre el bien y el mal, y ser capaces de tomar una decisión correcta, es una formación que toma años, y que se da principalmente en el hogar. ¿Qué ha sucedido con los padres de familia en los últimos años, que están educando a generaciones enteras de jóvenes que parecen confundidos acerca del mejor camino para construirse un destino significativo, trascendente y satisfactorio?


Casarse es uno de los pasos más comprometedores de nuestra vida. Nuestra existencia cambia de manera tan drástica, que vale la pena hacer una “ceremonia” de despedida de la etapa anterior y “bienvenida” de la siguiente. Pero no hay que olvidar la seriedad de lo que estamos haciendo, y la importancia que tiene el significado que le demos a ese festejo.


Todos necesitamos de los otros para sobrevivir. «El hombre es un ser social», ¿recuerdan? Los vínculos con nuestra pareja, familia y amigos es lo que nos permite sentir que pertenecemos, que somos parte de un grupo que tiene importancia en nuestra vida. De que somos aceptados y necesitados. Esto le da gran sentido a nuestra existencia. Sin embargo, ¿cómo podemos saber si la dependencia que tenemos a una persona o a un grupo no es sana?


Existen muchas maneras de expresar cariño. Puede ser con ternura, no necesariamente hay que decirlo en voz alta. Sólo tener la capacidad de conmoverse por algo y expresar empatía, es el primer paso para demostrarles a nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros familiares y amigos, que significan mucho para nosotros, y que estamos dispuestos a dar un verdadero testimonio de nuestro amor.


La profunda y real cercanía con el otro se obtiene cuando tenemos, primero, un grado adecuado de intimidad con nosotros mismos. Requerimos de todo un «mundo interior» que nos defina como personas, y que nos haga saber que somos fuertes y capaces estando solos. Esta necesidad innata de conexión nos lleva a buscar fantasías, falsas intimidades, que sólo nos dejan una sensación de vacío y con profundo dolor. Entonces, ¿cómo sabemos que tenemos una intimidad verdadera con nuestra pareja?


Si existiera una garantía de que nuestro cónyuge no nos será infiel, iríamos al matrimonio con más confianza y tranquilidad, ya que este problema es uno de los que causa mayor devastación y distanciamiento entre las parejas. ¿Existen señales que podamos detectar para saber si sufriremos esta experiencia? Ya casados, ¿hay manera de prevenirlo?


Vamos por la vida corriendo. Necesitamos días de 38 horas… La vida urbana, la competencia profesional, la necesidad de sentirse efectivo, ha logrado que el estrés se haya elevado a niveles verdaderamente preocupantes en todo el mundo. Si no tomamos la decisión de detenernos en esta carrera contra el tiempo, podremos comprobar que, tristemente, se habrá acabado sin haber disfrutado de lo importante.


La familia es verdaderamente la fuente de la felicidad. Es el lugar donde encontramos el cariño, el apoyo, la compañía y el propósito que le da sentido a nuestra vida. Por esta razón, cuando las circunstancias así lo ameritan, es necesario ser capaces de tomar determinaciones que la fortalezcan y nos hagan felices.


Es una tendencia cada día más popular en todas partes del planeta. Comunidades cibernéticas en donde uno vive una vida muy semejante a la real. Es temprano para ver el impacto que tendrá en nuestras vidas, pero el impresionante número de usuarios amerita que nos detengamos a reflexionar sobre esta nueva área de entretenimiento.


Sé que cuando hicimos nuestros votos matrimoniales, no pensábamos en todas las posibilidades en las que se iban a poner a prueba. Esperábamos tal vez que “lo adverso” fuera otra cosa, nunca algo que nos hiciera dudar de lo adecuada de nuestra decisión de casarnos con nuestra pareja, o que francamente matara todo el amor que sentíamos…y entonces, ¿qué hacer con la promesa matrimonial.  


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Los sentimientos no se pueden controlar. Hay cosas que nos provocan alegría, tristeza, enojo… como una reacción a lo que sucede. Lo único que podemos manejar, es la forma en que estos sentimientos se expresan. La conducta que elegimos tener ante uno de estos sentimientos, es lo que define a una persona de carácter, con autocontrol suficiente para saber cuándo y en donde es adecuado mostrar lo que está sintiendo. Este proceso se aprende, dentro de la familia, desde la infancia hasta la juventud.


Es una de las frases favoritas de los padres de familia: «Yo soy amigo de mis hijos». Pero con esto, en el fondo, estamos equivocando el concepto de amistad y del que es nuestro papel y responsabilidad en la familia. Si actuamos como nos corresponde, nunca podremos ser sus verdaderos amigos. No debemos serlo. Les haríamos un gran daño. El objetivo es tener una relación cercana, llevarnos bien con ellos, que no es lo mismo que ser sus amigos.


Es curioso como, cuando elegimos salir con alguien e incluso formalizar una relación, no parece importarnos el hecho de que sea divorciado(a) y/o tenga hijos. Sin embargo, después de un tiempo, no queremos que haya nadie antes que nosotros, y nuestra molestia llega a niveles explosivos cuando nuestra pareja pasa tiempo y gasta dinero con sus hijos, o tiene que hablar con cierta regularidad con su «ex» para hablar de temas relacionados con su familia… ¿qué hacer?


Parece evidente, pero es increíble que gran parte de las familias no organizan su economía en base a un presupuesto. Es más sencillo de lo que parece, y es una muy práctica herramienta para que podamos ir prosperando en nuestra calidad de vida, además de enseñar a nuestros hijos a planear un futuro mucho más real, cuando saben manejar sus gastos de forma más inteligente.


Hay momentos en la vida en que los padres nos sentimos tan rebasados por un problema, que buscamos apoyo emocional en donde podamos encontrarlo. Nuestros hijos, queriéndonos tanto, suelen ser los primeros y más accesibles para escuchar nuestras desgracias, tratando de consolarnos y acompañarnos. Pero al usarlos como muletas les provocamos altos niveles de estrés y una responsabilidad que no les corresponde. SIEMPRE debemos de ver primero por los hijos, evitándoles cualquier malestar y preocupación innecesaria.


Es una etapa en donde los cambios neurológicos y las fluctuaciones hormonales son tan rápidos, que el joven puede llegar a tener todos los estados de ánimo en un solo día. La adolescencia es, en algunos momentos, física y emocionalmente agotadora; pero al mismo tiempo, debe ser una de las épocas más divertidas en la vida de una persona. Algunas ideas sugeridas en este programa, apoyarán a que el proceso ocurra de la mejor manera.


Si nos tomamos demasiado en serio el papel de educadores, encontraremos la tarea pesada y terriblemente cansada. El formar a una persona para ser un individuo de bien, productivo y feliz, es un reto tan grande que, sin una dosis de buen humor, nos sentiríamos rebasados y hasta asustados. La risa es, sin lugar a dudas, un ingrediente indispensable para la formación de nuestros hijos.


A veces esperamos demasiado de los demás. Llegamos a pensar que los años de conocernos les dan «poderes especiales» que les permiten leer nuestro pensamiento y estar adivinando lo que queremos de ellos o ellas. Y, mientras tanto, los otros intentan una y otra cosa para darnos gusto, dejándonos desilusionados, y a ellos, absolutamente frustrados. Después de un tiempo, el daño que esto provoca a la relación, es evidente.


La paz interior es uno de los grandes motores de la felicidad personal. La manera de sentirse tranquilo con uno mismo, es viviendo una vida congruente con nuestras creencias. Y es así que debemos analizar qué es lo que sabemos valioso y necesario en todas las áreas de nuestra vida, para poder diseñar un plan concreto que nos lleve a una existencia más completa y más equilibrada.  


No traemos hijos al mundo para acompañarnos, o sólo para cumplir el requisito de “hacer familia”. Tampoco deberían ser el resultado de un embarazo no deseado. Y ya que están aquí, tampoco se trata sólo de alimentarlos, vestirlos y vigilar que medio sobrevivan. Estamos hablando de personas que requerirán de nuestra presencia y formación para ser buenos ciudadanos, individuos íntegros y capacitados para tener una vida trascendente y feliz.


Estar presente no se refiere a la mera presencia física, sino al verdadero involucramiento con el otro. Significa conocer, interesarse, apoyar y acompañar, a pesar de que pueda ser complicado para nosotros. Es asumir el compromiso que adquirimos al decidir ser parte de la vida de otra persona, ya sea como amigos, como padres o como pareja. En pocas palabras, es darnos al otro, para encontrar en la entrega, lo mejor de nosotros mismos.


En general, al pensarse en el futuro, la gran mayoría de las personas desean tener hijos, para formar la que se llama una «familia tradicional»: papá, mamá y sus descendientes. Sin embargo, existen también las personas que desean tener la compañía y apoyo de una pareja, pero no desean tener hijos. ¿Tiene un impacto negativo para él o ella, o para su relación de pareja?


Los detalles hacen gran diferencia en una relación. Aún cuando ésta sea cercana y positiva, tomarnos el tiempo de mantener ciertas atenciones con nuestra pareja, nuestro amigo, compañero de trabajo o familiar, le dará un toque especial que mantendrá la relación fresca y constantemente renovada. Entonces, ¿por qué lo de las «verduritas en el arroz»?


La moral, el saber distinguir entre el bien y el mal, y ser capaces de tomar una decisión correcta, es una formación que toma años, y que se da principalmente en el hogar. ¿Qué ha sucedido con los padres de familia en los últimos años, que están educando a generaciones enteras de jóvenes que parecen confundidos acerca del mejor camino para construirse un destino significativo, trascendente y satisfactorio?


Por supuesto que nuestro objetivo como padres, es hacer de nuestros hijos unas personas de bien, responsables e independientes. Pero el momento de autonomía absoluta llega en el día en que, como adultos, pueden hacerse completo cargo de sí mismos y de las consecuencias de sus decisiones. Mientras eso llega, deberemos ser nosotros los que pondremos los parámetros para que, poco a poco, ellos puedan ir delineando su propio destino.


Somos mamá o papá desde que nace nuestro primer hijo, hasta el día en que morimos. Nuestra función de orientadores permanece aún después de que nuestros hijos alcanzan la vida adulta. Pero, ¿en dónde está la línea que separa el «adecuado apoyo paternal» y la acosadora sobreprotección? El saberlo es indispensable para ayudar a nuestros hijos a ser personas responsables e independientes, capaces de construir su propio destino.


Sin importar cómo llegaron a nuestras vidas, los papás amamos a nuestros hijos con todo nuestro corazón. El acto de dar en adopción, así como el de adoptar a un pequeño, son de las acciones de mayor desprendimiento y generosidad que podemos encontrar en los padres de familia. Tener hijos adoptados debe ser motivo de orgullo y ejemplaridad, por lo que no debería ser ocultado. Sin embargo, es crucial saber explicarlo a los hijos en el momento y de la manera adecuados.


Existen muchas maneras de expresar cariño. Puede ser con ternura, no necesariamente hay que decirlo en voz alta. Sólo tener la capacidad de conmoverse por algo y expresar empatía, es el primer paso para demostrarles a nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros familiares y amigos, que significan mucho para nosotros, y que estamos dispuestos a dar un verdadero testimonio de nuestro amor.


Cada profesor tiene una gran responsabilidad en la formación de nuestros hijos. Al pasar gran número de horas con ellos en la escuela, la forma en que enseñan, refuerzan y llaman la atención, tiene gran influencia en la imagen que el niño tiene de sí mismo. Es por eso que la importancia de su labor va más allá de su habilidad de enseñar la materia que explica en clase.


Como parte de una buena formación de los hijos, es muy importante establecer en la familia lo que se llama «ritos de pasaje», que son tradiciones especiales que marcan la superación de una etapa y la entrada a otra de mayor responsabilidad en la vida del niño. Cada familia debe instituir los suyos, respetando las costumbres heredadas de generaciones anteriores.


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Orientación e ideas para enfrentar y resolver problemas personales, de pareja o familiares, con la psicóloga Mónica Bulnes de Lara. Porque tu familia es lo más importante

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