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En el Día Internacional de la Mujer, desayuno y conferencia para las mujeres de la empresa.

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Empoderando a la mujer en un festejo del Día de la Madre.

Conferencias para Universidad, Empresas, Colegios, Fundaciones y otras organizaciones.

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¿Qué hacer cuando a una persona le gusta un estilo de vida muy diferente al de su pareja? ¿Es una razón para terminar la relación? ¡No te pierdas este episodio!


Definitivamente hay etapas que deben ser muy “industriosas” y productivas, pero si dedicamos todo el tiempo al trabajo y perdemos de vista el objetivo final, el precio a pagar puede ser muy elevado. ¡Escucha este episodio!


Las diferencias de estilo educativo suelen ser un factor importante en las discusiones de la pareja, y separan a los padres, llegando al punto, en ocasiones, de terminar con la relación… ¿por el bien formativo de los hijos?


Saber detectar las emociones en otros es una parte fundamental de la inteligencia, y una que juega un papel primordial en tu capacidad de construirte un ambiente de convivencia armónico.


¿Por qué sucede a veces que los hijos ya adultos no frecuentan a sus papás y cuando lo hacen son distantes y hasta groseros con ellos? ¿Hay algo qué hacer como padre? ¿Y como hijo?


Tu pareja tiene características que hacen muy difícil tu relación… pero, ¿llega al extremo de ser una persona narcisista? ¡Escucha las características de un(a) narcisista en este episodio!


Obviamente cada una de tus identidades se suma a quien eres tú como persona. Es fundamental que haya un hilo conductor que las una para que haya congruencia en tu vida.


¿Por qué a algunas personas les cuesta tanto pedir perdón después de haber cometido una falta? ¿Cuál es una clave en el tema del perdón para tener una buena relación con los demás? Estas y otras preguntas se responden en el episodio de hoy, ¡escúchalo!


Padres sobrepasados. Hijos fuera de control. ¿Cómo retomar la autoridad y el adecuado manejo de la conducta de los hijos? Si sientes que tu hijo se te va de las manos, ¡escucha este episodio!


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Las nuevas tecnologías son fascinantes. Siempre hay aparatos nuevas que nos facilitan la manera de hacer las cosas. Sin embargo, la novedad y sus beneficios puede provocar que olvidemos que es sólo una herramienta que está a nuestro servicio y no somos nosotros quienes estamos a su disposición. Cuando dejamos a un lado nuestra vida personal y nuestras relaciones REALES por una convivencia virtual a través de máquinas, perdemos una gran parte de la esencia que nos define como personas.


Muchos eventos distintos impactan la relación familiar. De esto está hecha la vida. Es imposible que podamos predecir todo lo que nos sucederá y la manera en que impactará a cada miembro de la familia. Pero una vez más, es la actitud con la que afrontamos estos sucesos lo que nos permitirá disfrutar y aprender de cada nueva aventura que se nos presenta. Las mudanzas, por supuesto, no son la excepción; pero para el choque que significa mudarse a un país con historia, cultura y maneras distintas a la nuestra, hay otras sugerencias importantes a considerar.


Los instintos son imposibles de controlar. Existen para asegurar nuestra supervivencia y se han mantenido por siglos enteros, inamovibles, a pesar de los procesos evolutivos que han ocurrido en el ser humano. Los impulsos, sin embargo, son otra historia. Pueden ocurrir en cualquier momento, pero están sujetos a nuestra voluntad. Mientras tengamos este hecho claro, podemos estar al mando de lo que sentimos, para hacer lo que sabemos que es lo mejor para nosotros.


El esfuerzo es lo que verdaderamente hace meritorio un logro, y el que nos permite disfrutar al alcanzar una meta. Curiosamente, también es lo que nos hace ir por más: cuando se obtiene un objetivo, nos sentimos con la confianza y seguridad necesaria para intentar lo siguiente, y en este camino solemos sorprendernos al descubrir que tenemos más capacidades que las que habíamos considerado inicialmente.


Siempre hay que analizar las razones por las cuales nos aferramos a cierta circunstancia, haciéndonos sentir incapaces de dejar de pensar en eso, o de perdonar a alguien por lo que nos hizo o de sentir «amor» por alguien que nos ha tratado muy mal. Siempre se obtiene un beneficio de las conductas que repetimos, incluso las que evidentemente nos son destructivas. Identificar este beneficio nos permite poder controlar mejor la situación y así estar en el verdadero camino de superar un episodio de nuestra vida y dejarlo ir.


No cualquiera tiene la capacidad de enseñar. Puedes tener muchísimos conocimientos sobre una materia específica, pero el poder transmitirlos de manera clara a otras personas es una habilidad que muy pocos dominan. Y el ser profesor o profesora no sólo se limita a las enseñanzas académicas, sino que también incluye el conocimiento de cada alumno, la capacidad de motivarlo, de detectar problemas que requieran atención especial. Es una vocación valiosísima e indispensable en la formación de nuestros niños. ¡Felicidades a los maestros en su día!


Las soluciones inmediatas ocurren rara vez, y sólo para circunstancias muy específicas. Generalmente, para obtener resultados positivos y permanentes, es necesario tiempo, constancia y paciencia. Así que se debe estar absolutamente claro de lo que queremos lograr, para después planear la manera en que obtendremos las consecuencias que esperamos. Una vez que implementamos la estrategia, hay que mantenerse firme.


Desafortunadamente, existen muchas epidemias en el mundo. Por supuesto, la pandemia de la influenza humana es la más reciente y la más publicitada, pero eso no debe quitarnos la atención de las demás que ponen en riesgo nuestra salud y de las que tenemos absoluto control para reducir de forma importante la posibilidad de contagio. Manejarnos con responsabilidad e inteligencia es SIEMPRE el nombre del juego.


Este tema se extiende a todos los ámbitos de nuestra vida: desde nuestro matrimonio, hasta en una tienda, tras la compra de un producto defectuoso. Todo se reduce al mismo principio filosófico: es importante defender lo que por derecho nos corresponde. Pero en las quejas, como todo en la vida, siempre hay un camino adecuado para hacerlo, de tal manera que podamos garantizar los mejores resultados.


Es una de las características más fácilmente encontrada en las personas. Se ha dicho, con razón, que es una falta de respeto por el que espera, pero en esta ocasión, quiero agregar un aspecto importante, para considerarlo seriamente la próxima vez que lleguemos tarde a un evento: la impuntualidad es un asunto de control, una lucha de poder; un acto de rebeldía que al que más perjudica, es al impuntual.


Las decisiones importantes siempre provocan algo de miedo, ¡por supuesto! El sentirlo habla de que estás consciente de la importancia del paso que vas a dar y que lo estás tomando en serio. Dos aspectos fundamentales en las decisiones que nos cambiarán la vida. El único motivo para no comprometerse, es tener razones fundamentadas, objetivamente pensadas y valoradas. El miedo o cualquier otro sentimiento, no debe ser pretexto para dejar de hacer algo bueno.


Una de las lamentables pérdidas que el feminismo trajo consigo, ha sido la gradual disminución de la caballerosidad. Las mujeres no quieren parecer «el sexo débil» y muchas han promovido la eliminación de conductas que demostraban atención y afecto, interpretándolas como una agresión a su condición femenina. Revivamos este sano y divertido juego entre hombres y mujeres que permite un intercambio respetuoso y agradable.


Ser trabajólico es una de las adicciones más socialmente aceptadas, y esto es precisamente lo que hace más difícil el aprender a controlarla. Lo primero a reconocer es que trabajar en exceso es nocivo, no sólo para la salud, sino para el resto de las áreas de nuestra vida. Al final, podremos obtener grandes logros profesionales (aunque esto no siempre es garantía), pero nuestra vida estará vacía de las indispensables relaciones interpersonales que garantizan una existencia plena y feliz.


Una de las terribles consecuencias de la violencia en el lugar en donde vivimos, es la sensación de inseguridad que deja a su paso. Ya no caminas con tranquilidad en ciertas calles, a determinada hora. Hay lugares en donde ves a todos con sospecha, te vuelves desconfiado y hasta un poco paranoico. Mientras los índices de violencia no cambien, lo único por hacer es tener más cuidado y recordar que, a pesar de todo, sigue habiendo más gente buena que mala en el planeta.


Este es un homenaje a los Hombres que, por el fallecimiento o por el abandono de su mujer, se hacen absoluto cargo de los hijos, no sólo cubriendo gastos y necesidades básicas, sino también poniendo su vida personal a un lado, para asegurarles a los hijos la atención y cuidados que requieren para salir adelante, especialmente cuando ya han perdido a su mamá. Los papás solteros son ejemplo y modelo de conducta para todos.


Es una gran fortuna el poder hacer, como parte de tu trabajo diario, lo que más te gusta. Pero también es importante recordar que el trabajo es muchas veces sólo un medio para obtener el dinero necesario para vivir. Y cuando un empleo o actividad legítima cumple este propósito, aún cuando no sea el “trabajo de nuestros sueños”, debemos realizarlo con gratitud y entusiasmo y encontrar otros momentos para hacer el proyecto personal que nos llena de satisfacción y por el cual sentimos verdadera vocación.


La ética es el estudio filosófico de la conducta moral. La moral se refiere a las conductas con respecto al bien y el mal. De esta manera, ambos conceptos involucran un comportamiento en el que se espera el crecimiento de la persona, el mejoramiento de la humanidad, el bienestar común. Cualquier conducta que no tenga estos fines, y los alcance respetando a las demás personas, no debería de realizarse. Siguiendo este lineamiento, podemos saber cómo actuar en situaciones que no son claras.


Todos sabemos que parte de la actual crisis económica mundial se dio por el crédito otorgado a personas comunes y corrientes. Y, la verdad sea dicha, este sistema es cómodo y conveniente cuando no se quiere cargar con efectivo para hacer las transacciones del día. Sin embargo, cuando tenemos poco cuidado con el registro de nuestras cuentas, podemos caer en un círculo vicioso del cual nos es muy difícil salir para volver a estabilizar nuestra solvencia económica. En el programa del día de hoy, se propone una sugerencia para remediarlo.


El diseñar un plan de vida es una herramienta muy útil, que puede iniciarse durante la adolescencia. No requiere de grandes complicaciones. Consiste en un ejercicio en el que hay que seguir varios pasos, y tiene el objetivo de conocerse con mayor profundidad, de tal manera que podamos guiar nuestro camino hacia las áreas en donde nosotros mismos mostramos mayor interés y habilidad, así como el de hacernos conscientes de lo que tenemos que trabajar para mejorar como personas.


Lo que elegimos para vestirnos, el peinado que llevamos, los accesorios que utilizamos, dicen cosas sobre quiénes somos. Es imposible separar nuestro interior de nuestro exterior. Están íntimamente conectados y así como las palabras tratan de explicar nuestras ideas, de la misma manera nuestra imagen exterior refleja lo que sentimos, pensamos y percibimos sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea. La congruencia entre la forma de pensar y la forma de presentarse, traerá mucha tranquilidad a nuestra vida.


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Todos podemos tener la relación que nos imaginamos cuando jóvenes, siempre y cuando sepamos elegir a quien tiene el potencial para construirla con nosotros. La clave está en pensar que la mereces, y en considerarte lo suficientemente valioso(a) como persona como para poder saber seleccionar como pareja a alguien inteligente, responsable e íntegro, que comparta contigo el compromiso de formar una familia estable, cercana y sólida.


El famoso dicho dice: «El amor entra por los ojos», y es muy cierto. Para que un noviazgo pueda crecer para ser una relación más comprometida, es un requisito indispensable sentirse físicamente atraído por el otro. Las cosas no funcionarán de la misma manera si no existe atracción, ese imán que nos acerca a nuestra pareja. Sin embargo, hay importantes factores a considerar sobre este tema.


Muchas personas se enfrentan a la pérdida del empleo en algún momento de su vida. Nunca es agradable, y las consecuencias no se limitan al impacto económico, sino también abarcan un efecto emocional y hasta físico. Por esta razón, no es sólo quien no tiene trabajo el que se afecta, sino todos los que lo rodean. Es una etapa difícil, pero siempre hay opciones para solucionarla cuanto antes.


El adquirir buenas costumbres requiere de tiempo y mucha persistencia. Es por esto que es mejor empezar en la primera infancia y continuar hasta bien entrada la adolescencia. Sin embargo, para asegurar que estamos enseñando lo que queremos que nuestros hijos aprendan, es importante saber cuáles son los hábitos que queremos establecer en nuestra familia, para que la pareja esté de acuerdo y trabajando en equipo para lograrlos.


En este mundo tan competitivo, en donde la gran mayoría de las personas luchan diariamente por alcanzar el primer lugar, por sobresalir, por ganar, ¿por qué no tomar la iniciativa y llevar esta actitud «hasta la cocina»? La primera beneficiada de este estilo de hacer las cosas, debería ser la familia. Compitamos entre familias para ser las más felices, el matrimonio que más se quiere, que más unido está. Todos los días luchemos por ser, verdaderamente, «los números uno».


Es curioso como con frecuencia nos comportamos de una manera liberal, que deja en claro que no estamos de acuerdo con ciertas tradiciones, para después querer seguir al pie de la letra los ritos de una ceremonia específica. La congruencia, incluso en este tipo de asuntos, nos permite fortalecer la manera en que sostendremos nuestros principios y marco de valores en las vicisitudes de la vida.


El compromiso es para toda la vida. Tooooda la vida. Eso es mucho tiempo. ¿No creen que vale la pena que sea algo divertido, cariñoso y cercano? La risa, el no tomarse tan en serio, la creatividad, hacen que la relación se renueve constantemente. El objetivo es que nos comportemos como personas agradables, con quien dé gusto estar. Por lo tanto, hay que preguntarse todos los días ¿Qué estoy haciendo YO para tener un matrimonio divertido?


Es una realidad el que la mujer puede alcanzar autosuficiencia económica en la vida adulta. Los números de la fuerza laboral femenina se incrementan año con año. Desafortunadamente, a pesar de este positivo logro femenino, no hemos tenido cuidado en formar a las nuevas generaciones y prepararlas para manejar adecuadamente las consecuencias que tiene esta modificación de los roles en la vida familiar y de pareja.


Para la mujer es difícil entender la perspectiva masculina con respecto al sexo. Para ellas, suele estar vinculado con un sentimiento. Para ellos, esto no ocurre necesariamente. Para ellas, debe haber una sensación de cariño y cercanía para estar dispuestas para la relación sexual. Para ellos, el coito es en sí mismo la expresión de amor en la pareja. ¿Qué necesita saber la pareja para que «hacer el amor» sea verdaderamente un momento de unión, aceptación y compromiso?


Uno de los grandes mitos del matrimonio es que una pareja feliz está siempre de acuerdo en cómo hacer las cosas. Nada está más alejado de la verdad. Es frecuente que suceda lo contrario: cada quien hace las cosas a su manera. La diferencia entre una relación feliz y una que no lo es, no reside en que hagan lo mismo, sino en ser complementario, en el respeto que reciben el uno de la otra, de hacer las cosas a su particular estilo.  


Con frecuencia queremos definir las características de un problema al determinar quién tiene la culpa de la situación. Parece que designar culpables la culpa es la manera más clara de saber quién debe disculparse, quién debe cambiar y quién es la «víctima inocente» de la falta cometida. El problema es que en la vida real no se dan casos tan tajantes como para definir con certeza quién cometió la primera falta.


Obviamente, cuando la familia se desintegra es muy difícil conservar, precisamente, el sentido de familia. Lo primero que todos pierden, a veces incluso antes de la separación física, es la sensación de unidad y cercanía, que es indispensable, especialmente para los hijos, pues es su fuente de seguridad y estabilidad. Es importante que los papás tengan conciencia de este aspecto en la etapa posterior al divorcio, para que tomen las acciones necesarias para minimizar el daño.  


El atractivo físico es el primer ingrediente para iniciar una relación de pareja. Después, el matrimonio es el lugar ideal para dar el real significado a la relación sexual, más allá del simple contacto físico entre dos personas. Es por esto que debemos conocer, no sólo las diferentes formas en que hombres y mujeres se conducen en esta área, sino también la particular forma en que nuestra pareja prefiere expresarse.


Cada familia tiene su historia; y cada una de las personas que la integra juega un papel específico que determina, de alguna manera, la relación que establecerá con los demás. Por supuesto, hay cosas que no podemos cambiar, otras que podemos modificar hasta cierto punto, y otras en las que tenemos absoluto control. Identificar cuáles son nos ayudarán a mejorar nuestras relaciones familiares en gran medida.


Las vacaciones, por largas o cortas que sean, tienen el propósito de ayudarnos a recuperar energía perdida en las que son nuestras responsabilidades y rutina diarias. No es no hacer nada, sino hacer algo diferente de lo que cotidianamente hacemos. No se necesita viajar largas distancias, en la comodidad de la casa se pueden planear unas estupendas vacaciones que den oportunidad a gran convivencia familiar.  


Con frecuencia creemos que, para asegurar que la falta no se vuelva a cometer, debemos «castigar» a quien nos hirió con unos días más de indiferencia, frialdad y alejamiento, a pesar de que ya hubo disculpas, arrepentimientos e intenciones de reparar el daño. Esta estrategia de alargar el castigo desgasta la relación y nos vuelve personas resentidas y vengativas. Tengamos claro cuál es el objetivo de una discusión, y cuando lo alcancemos, levantemos la bandera de la paz.


No hay decisión familiar que no se vea afectada por las que elegimos como nuestras prioridades. Pero para hacer esta «lista» de lo que consideramos valioso, es importante que nos hablemos con realidad, pues con gran frecuencia la teoría no es congruente con la práctica, por lo que nos pasamos diciendo frases que tranquilizan nuestra conciencia hasta cierta medida, pero que, al no tener un fundamento en la acción, acaban por provocarnos problemas y rechazo de quienes amamos.


Los sentimientos no se pueden controlar. Hay cosas que nos provocan alegría, tristeza, enojo… como una reacción a lo que sucede. Lo único que podemos manejar, es la forma en que estos sentimientos se expresan. La conducta que elegimos tener ante uno de estos sentimientos, es lo que define a una persona de carácter, con autocontrol suficiente para saber cuándo y en donde es adecuado mostrar lo que está sintiendo. Este proceso se aprende, dentro de la familia, desde la infancia hasta la juventud.


Es una de las frases favoritas de los padres de familia: «Yo soy amigo de mis hijos». Pero con esto, en el fondo, estamos equivocando el concepto de amistad y del que es nuestro papel y responsabilidad en la familia. Si actuamos como nos corresponde, nunca podremos ser sus verdaderos amigos. No debemos serlo. Les haríamos un gran daño. El objetivo es tener una relación cercana, llevarnos bien con ellos, que no es lo mismo que ser sus amigos.


Es curioso como, cuando elegimos salir con alguien e incluso formalizar una relación, no parece importarnos el hecho de que sea divorciado(a) y/o tenga hijos. Sin embargo, después de un tiempo, no queremos que haya nadie antes que nosotros, y nuestra molestia llega a niveles explosivos cuando nuestra pareja pasa tiempo y gasta dinero con sus hijos, o tiene que hablar con cierta regularidad con su «ex» para hablar de temas relacionados con su familia… ¿qué hacer?


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Desde luego, es importante reforzar positivamente los logros y buenos comportamientos. Claro que es necesario alagar a quien está tomando buenas decisiones, especialmente si somos responsables de su formación. Sin embargo, las líneas no son siempre claras y podemos estar creando pequeños (o grandes) monstruos que exijan una recompensa si queremos que se conduzcan adecuadamente. Lo que al principio puede ayudarnos a obtener los resultados deseados, muy rápidamente actuará en nuestra contra.


No hay nada que ponga más a prueba la paciencia de un padre, que un hijo haciendo una pataleta. No hay razonamiento que sea útil, no hay negociación que triunfe. Lo único que parece que tranquilizará al niño, será el salirse con la suya, lo que sabemos, asegurará que el pequeño (o a veces el ya no tan pequeño) incremente el mal comportamiento. ¿Qué hacer para no convertirse en el «nuevo Herodes»? ¿Cómo evitar que ocurran y cómo manejarlas adecuadamente cuando se presenten?


Con las estadísticas en contra, un segundo matrimonio debe trabajar con más ahínco para permanecer juntos. Idealmente, cuentan con el aprendizaje que les dejó la experiencia anterior, pero también se le presentan obstáculos que no existieron en su primera vez: hijos, excónyuge, una distribución distinta del patrimonio familiar. Todos estos factores tendrán un impacto en su relación. Como en el primero, dependerá de la pareja el salir victoriosa.


Es una época de cambio. Una etapa ideal para definirse como persona y empezar la construcción del propio destino. Estas son cosas positivas y deseables para todo joven. Entonces, ¿por qué es tan temida? ¿Por qué origina, en ocasiones, crisis y serios conflictos entre padres e hijos? El aprender lo más posible sobre lo que sucede durante la adolescencia ayuda a toda la familia a encontrar maneras de manejar mejor un momento crucial en la vida del futuro adulto.


Llevo años escuchando a madres de familia explicando cómo «sacrificaron su carrera» para quedarse en casa a cuidar a los hijos. Sinceramente me parece una visión limitada y que determina en gran medida la actitud con la que realizaremos una de las mejores ocupaciones que existen: la de formar individuos para ser personas íntegras, participando directamente en la creación de un mundo mejor. Quedarse en casa por unos años, es una elección que hacemos. No sacrificamos nada, escogimos un camino.


Llega una edad en que la cosa se complica. Nuestros hijos son adultos, llevamos muchos años de casados, somos mayores y nuestro cuerpo empieza a tener dolores e incomodidades en lugares que no sabíamos que existían. Y como además la rutina suele volverse agotadoramente monótona, tenemos que redoblar esfuerzos para mantener nuestra relación cercana y divertida. No nos confiemos. El tiempo juntos no es garantía de permanencia; siempre hay que hacer cosas nuevas y agradables para mantener la «chispa» viva en nuestro matrimonio.


Las acciones que tomamos en la formación de nuestros hijos, deben tener un objetivo claro, especificado antes de que empiecen a aplicarse en la familia. Cuando dirigimos la educación a una dirección concreta, es más fácil decidir qué hacer, qué decir y cuándo callar ante una conducta determinada de los hijos. La pregunta «¿Qué quiero que aprenda de esta situación?» es de gran ayuda.


Los accidentes automovilísticos son la primera causa de muerte entre adolescentes. Suelen, desde luego, tener una relación con la ingesta de bebidas alcohólicas. Es una de las maneras más absurdas de morir o de tener lesiones permanentes. Pero lo más asombroso es que son absolutamente prevenibles. Hablemos de algunos parámetros para educar a los jóvenes sobre el manejo del automóvil.


Para tener tranquilidad personal, así como orden en nuestras vidas, es necesario ejercer un adecuado nivel de control. De hecho el autocontrol es una de las características que distinguen a una persona madura de quien no lo es. Sin embargo, muchas patologías muestran una inclinación excesiva a querer controlarlo todo, tarea imposible, que deja al afectado y a quienes lo rodean, llenos de resentimiento y frustración. ¿Cómo saber si lo que hacemos es una conducta sana, o está llegando a la obsesión?


La gran mayoría de las veces creemos que las personas que más queremos saben lo importantes que son para nosotros. Damos por sentado que lo tienen claro y nos quedamos tranquilos pensando que interpretarán que nuestro trabajo, nuestras actitudes o los tonos que usamos expresan lo que significan en nuestra vida. Sin embargo, propongo lo siguiente: seamos claros, digamos «me importas» y hagámoslo saber. No dejemos duda acerca de lo que sentimos por los demás. No permitamos NUNCA que se dude del lugar que ocupan en nuestro corazón nuestros seres más queridos.


Todas las cosas que hacemos en la vida son reflejo de quienes somos y en lo que creemos. La forma en que trabajamos, en que nos comportamos con nuestra pareja y nuestra familia, y nuestras amistades, «dicen» algo de nosotros mismos. Es por este motivo que, analizando cómo son nuestros amigos, podremos conocer mucho de nosotros mismos también.


Los niños son unos personajes de lo más divertido. Nos encantan con sus enormes ojos y sus voces infantiles. Y no hay nada más entretenido que verlos descifrar el mundo a través de sus juegos. Sin embargo, cuando nos olvidamos de nuestra tarea de formarlos para ser adultos responsables e íntegros, y nos dedicamos a cumplirles cuanto deseo se les ocurra, llega un momento en que dejan de ser esas criaturitas adorables, para ser unos pequeños tiranos que nos tratan como súbditos incondicionales.


Cada vez que decidamos tener una «seria conversación» con alguien, o hacer algo que demuestre nuestro estado de ánimo, es importante que tengamos claro nuestro objetivo, qué es lo que estamos buscando al realizarlo. El simple desahogo sin propósito, o la venganza ante una herida recibida, no proporcionan consuelo y sí hacen daños a veces irreparables en nuestras relaciones interpersonales. Sabiendo el «para qué» podremos encontrar el mejor «cómo».


Una de las razones por las que una pareja puede tener frecuentes discusiones es la educación de los hijos. La forma en que decidimos enfocar su formación, es un reflejo de lo que vivimos en casa cuando nosotros mismos fuimos pequeños. Tendemos a repetir o a concientemente contrarrestar la manera en que nuestros padres aplicaban la disciplina, por ejemplo. Es un arte aprender a conciliar ambos estilos, el del padre y la madre, para obtener los mejores resultados.


Es cada día mayor la exposición que los niños tienen a todos los medios de comunicación, especialmente los visuales. Nosotros somos el único filtro verdadero que tienen nuestros hijos, para ir «dosificando» su conocimiento a ciertos temas y por lo mismo, debemos mantenernos firmes en la manera en que queremos formar a nuestros hijos para poder establecer nuestras propias reglas al clasificar si un programa o película es adecuada.


Alrededor de los 8 meses de vida, el bebé se angustia y llora cuando ve que su madre se aleja. El vínculo que se inició dese el seno materno, suele mostrarse claramente en esta temporada. La ansiedad de separación es una reacción normal, propia de la etapa que está viviendo el pequeño, pero también habla de la importancia vital que la mamá tiene, al proporcionarle al hijo una sensación de protección y seguridad que lo acompañará hasta la vida adulta.


El adquirir buenas costumbres requiere de tiempo y mucha persistencia. Es por esto que es mejor empezar en la primera infancia y continuar hasta bien entrada la adolescencia. Sin embargo, para asegurar que estamos enseñando lo que queremos que nuestros hijos aprendan, es importante saber cuáles son los hábitos que queremos establecer en nuestra familia, para que la pareja esté de acuerdo y trabajando en equipo para lograrlos.


En este mundo tan competitivo, en donde la gran mayoría de las personas luchan diariamente por alcanzar el primer lugar, por sobresalir, por ganar, ¿por qué no tomar la iniciativa y llevar esta actitud «hasta la cocina»? La primera beneficiada de este estilo de hacer las cosas, debería ser la familia. Compitamos entre familias para ser las más felices, el matrimonio que más se quiere, que más unido está. Todos los días luchemos por ser, verdaderamente, «los números uno».


Cada país del planeta tiene una fecha en donde todos sus habitantes se sienten unidos por un lazo común. Sin importar diferencias físicas, sociales o ideológicas, se saben provenientes de una misma historia, de un mismo origen, una misma patria. Y este es un valor que debe promoverse en la familia, desde la más temprana edad de nuestros hijos.


La amenaza suele darse como un último recurso para «hacer reaccionar» a alguien, para que haga lo que deseamos. Sin embargo, no siempre se considera el cumplirla si no se obtienen los resultados esperados. Cuando no cumplimos las advertencias de un ultimatum, perdemos respeto frente a los ojos de quien nos escucha, provocando, precisamente, que la conducta indeseada se sostenga por más tiempo. Así, la moraleja es: nunca digas algo que no vas a cumplir.


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Orientación e ideas para enfrentar y resolver problemas personales, de pareja o familiares, con la psicóloga Mónica Bulnes de Lara. Porque tu familia es lo más importante

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