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Etiqueta: problema


El rencor consume gran parte de nuestra energía. Es una fuerza poderosa que se va adueñando de nuestras distintas actividades, hasta que sencillamente no nos deja vivir. Lo peor es que ni siquiera es útil. No soluciona el problema que lo provocó, no suele ser efectivo para manipular a los demás, aleja a quienes nos rodean y hasta provoca enfermedades que pueden ser graves. Entonces, ¿para qué seguir guardando un resentimiento contra alguien, incluso si se lo merece?


Después de un evento traumático, todos sufrimos síntomas de angustia y ansiedad que no nos permiten funcionar adecuadamente. Es importante saber distinguir entre lo que es la primera reacción normal y temporal, y lo que pudieran ser muestras de estrés post traumático, o un desorden más serio y que requiere de tratamiento especializado.


En la gran mayoría de las ocasiones, la adicción es una condición que no se cura, sólo se aprende a controlar. La terapia de grupo es uno de los tratamientos que se ha comprobado como más efectivo para estos casos, y también el cambiar algunas de las conductas obsesivas por hábitos –también repetitivos, pero más sanos–. Pero nada de estas herramientas no servirán de nada si no empezamos con el más importante de los pasos: admitir que tenemos un problema.


No existe una vida que en algún momento no haya sufrido una crisis. Son rompimientos de lo cotidiano, quiebres de lo que sucedía anteriormente, que nos toma desprevenidos, nos sorprende y no tenemos claro qué hacer. Pero como todo, puede verse como un grave problema, deprimirnos y bloquearnos, impidiéndonos llegar a una buena solución. O puede verse como la oportunidad de salir en mejores condiciones de las que se tenía antes de sufrirla.


Cuando estamos en medio de un problema, e involucramos intensamente a los sentimientos, la objetividad suele perderse en el camino. Y, desafortunadamente, esta es una fórmula para el desastre. Agrandar o disminuir la verdadera proporción de una situación puede llevarnos a terminar más lastimados y sin ninguna posibilidad de hacer un análisis adecuado para tomar la mejor decisión.


Con frecuencia queremos definir las características de un problema al determinar quién tiene la culpa de la situación. Parece que designar culpables la culpa es la manera más clara de saber quién debe disculparse, quién debe cambiar y quién es la «víctima inocente» de la falta cometida. El problema es que en la vida real no se dan casos tan tajantes como para definir con certeza quién cometió la primera falta.


Los grupos de apoyo son una gran herramienta para superar diferentes tipos de problemas personales y familiares. El rodearte (con una orientación de terapia de grupo) de gente que ha vivido circunstancias similares a las tuyas, es, además de gran consuelo, una fuente de comprensión y de información, ya que los ahí reunidos han vivido por adelantado el mismo proceso por el que estás pasando.